Short Love Story Final Abierto

Esta canción me hace acordar a ti.
Cuál.

Le pregunté esperando por respuesta una canción de amor, de amantes que se prometen amor eterno, incondicional, como si eso fuera posible.
Como si el amor se pudiera prometer.
Como si el amor pudiera entrar en una canción o en el soundtrack de una película con final feliz.

Cuál es.
Ponla.

Short Love Story Final Abierto

Merge

El domingo se dio en Lima la carrera 42k de Adidas. Mientras tanto en el mundo paralelo que es mi mundo, salgo a caminar por el malecón como todas las mañanas de domingo. Y me sumergí, me uní, me complementé, me mezclé, entre estas personas que regresaban de correr orgullosas esta carrera, regresaban  felices, con medallas colgando del cuello, sudando, contando anécdotas.

Yo que casi estaba vestida como una corredora, pensé si me verían como uno de ellos y como parte de su comunidad. 

Ni por asomo soy runner.

Pero nunca digo nunca en esta vida. 

Con esta escena es probable que así se sienta cuando quieres pertenecer a un grupo. Cuando empiezas algo nuevo. Una relación nueva. Un trabajo. Un proyecto. Empiezas como un outsider y poco a poco te vas mezclando, te vas mixeando con el tema y con las personas. Un buen ejercicio sería analizar esas situaciones y vivir el proceso.

Sobre el título merge qué significa mezclarse, unirse,  viene de cuando manejando en Miami con mi hermana por la highway y de pronto ahí está: merge. 

Cada vez que aparecía ese pedazo de asfalto con la palabra las dos gritábamos meeeeerrrg!! 

Y nos uníamos a la velocidad de los autos compañeros de al lado.

Merge everyone!

Merge

Black Mirror edición Lima

Todos los días voy a la oficina, mitad caminando, mitad en taxi y fue en uno de esos taxis que el señor conductor me da la bienvenida y me dice: señorita, usted tiene más de 200 viajes con nosotros, eso es bastante. Y lo mejor aún es que tiene una puntuación de 4.98 de 5. Casi llegando a la excelencia, que seguro con mi puntuación positiva, llega ya a 5.

Y terminó con un alegre ¡felicitaciones!

Wow, gracias. Le dije yo. Y qué me dan, cómo me premian, qué significa esto en mi vida.

Y bueno, ser un 5 en esta aplicación de taxi quiere decir que me van a dar prioridad, que si estoy de noche, tarde, una madrugada de fin de semana, lejos de casa, me atenderán antes que a otros.

¿Qué hace que me califiquen bien? No lo sé. Quizá el no estar hablando tanto, saludar amablemente, sonreir, pagar a tiempo. Quién sabe.

Es muy probable que muchos de los que están leyendo ya sabían de esta dinámica, pues yo no. Solo sabía de la calificación que hacemos los pasajeros a los conductores y a cómo mantienen su auto. El enterarme me pareció bien de capítulo Black Mirror la escena.

Es bueno saber que soy un 5 virtual para alguien.

Y que existe gente tan entusiasta como este señor conductor que obviamente también recibió mi buena calificación.

Black Mirror edición Lima

¿Ves la misma luna que yo?

Está especialmente bonita. Como una sonrisa, como ese columpio donde se sientan a pescar en las presentaciones de algunas películas. Regresaba caminando a casa y la vi, con un cielo especialmente despejado y de un azul intenso, raro en Lima la gris y a finales de mayo. Pero hoy salió sol y dejó así el cielo.

Pensaba en cómo la verías, de qué forma y desde qué perspectiva. Si en ese mismo momento que yo o en un momento distinto y si te preguntaste lo mismo. O no pensaste en mi. Al menos no con la luna. Si yo fuera tú, pensaría en mi con la luna y no con el sol. Me gusta el sol, pero me va mejor nuestra compañera en común que aparece en las noches, aunque a veces se deja ver y otras veces no.

Empecé a contarte cómo me había ido en el día, lo que había hecho en la semana, mis dudas, lo que me hizo renegar más de lo esperado y mis últimas decisiones. Cuando volvi a mirar ya no estaba, una nube chismosa se acercó demasiado a escuchar, tanto, que la tapó.

Seguí caminando mientras escuchaba ‘La Mataré’ de Loquillo y Los Trogloditas, que me hizo acordar a ti. A cuando íbamos a bailar, lanzaban esa canción y me mirabas diciendo: anda, sal, baila, muévete, expláyate en la pista de baile. Te gusta esta canción, disfrútala. Todo eso con un micro segundo de mirada.

Creería que sí miramos la luna al mismo tiempo.

Que sabes cuando la voy a mirar y estás atento.

Muy bien, me quedo tranquila.

¿Ves la misma luna que yo?

Vamos por un Café

Dicen que esta frase trae un mensaje oculto, misterioso, que no significa lo que realmente dice. Que es una frase doble cara. Doble sentido.

Y es que vamos por un café significa vamos a conversar, te quiero ver, qué es de tu vida. Significa dejar el chat de vez en cuando. Significa hacer contacto visual, hacer una sola cosa mientras conversas : hablar

Significa dejar de contarte cómo estoy mientras atiendes un meet, pagas tus recibos o miras la serie del momento. Significa darle entonación a mis palabras, darle vida a mi historia.

Sí,
¡Vamos por un café!
Y que te quede claro que ese café puede tener varias personalidades. Se puede comportar como un Negroni, un vino, unas alitas, una ensalada. Lo importante es hacer realidad la frase y simplemente ir.

Y debo confesar que tengo un amigo que sin exagerar me dice para tomar ese café hace más de un año. Y mis aparentes múltiples ocupaciones no lo han hecho realidad. Y sí, es verdad que no coincidimos en horarios porque él es más día y yo más noche.

Pero ayer prometí coincidir en tiempo y espacio.
Y hoy escribo esto.
No tengo escapatoria.

Vamos por un Café

Got it

Se siente casi un alivio saber lo que quieres, que muchas veces viene en forma de saber lo que no quieres. A todos les debe pasar en algún momento de su vida. O quizá no. Hay una diferencia muy grande entre vivir la vida que deberías vivir y la que quieres vivir. A veces hasta una combinación de ambas, va muy bien.

El gran tema está, en qué hacer cuando lo descubres.

¿Cómo cambiar ese día a día que viene repitiéndose por miles de días por el qué quieres? ¿Cómo dejar lo que estás acostumbrado a hacer, a ver, a escribir, a hablar por acostumbrarte a hacer lo que quieres?

¿Cómo empezar a crear lo que está en tu mente?

Cuando camino por las calles, por el malecón, por los parques, cruzando puentes, cruzando distritos de día o de noche, todo se empieza a escribir en mi mente, lo que me gusta, lo que no me gusta, lo que acepto y no debería aceptar, lo que quiero escribir pronto, lo que quiero conseguir. Para mi caminar es como un activador de ideas, un coach, un terapeuta, un ‘amiga, date cuenta’

Pero qué pasa una vez que tienes ese Got it!

Lo que sigue puede ser tan difícil como empezar la dieta, pero nunca imposible.

Got it

No nos dio el tiempo

Una noche antes de dormir, navegando por el infinito scroll de los reels, tuve un encuentro visual de amor a primera vista que me obligó a sumergirme aún más en los colores, la estética, las ideas de Agnès Varda que al parecer la llamaban the “grandmother” of the French New Wave. Directora de cine, fotógrafa, artista francesa fascinante. Ya había visto sin saber que era de ella o sin acordarme, la película Cleo de 5 a 7, así que seguí amándola. 

Cuando fui a volverme oficialmente su follower en Instagram, me di cuenta que el baby, mi novio que murió hace dos años, la seguía, y claro, empecé a relacionar y recordar su pasión por las películas antiguas, el buen cine de antes. Por él vi unas cinco veces El Globo Rojo y 8 ½ de Fellini y traíamos libros gigantes de películas para la coffee table.

Y pensé,

por qué no hicimos más cosas juntos relacionadas al cine, por qué no me mostró el Instagram de Agnès, por qué no conversamos más sobre cine, por qué no navegamos rebuscando más datos, por qué no buscamos más libros cuándo viajábamos, por qué no nos sentamos con un café a analizar la película, por qué no vimos más películas de ese época, por qué no cambiamos noches de HBO por noches de cine clásico.

Porque no nos dio el tiempo.

No nos dio el tiempo

No, no es obvio.

Esta es una lista de mis placeres menos obvios.

Entendiendo por obvios el sexo, comer, beber, les toilettes.

Mi lista no está en un orden específico.

Caminar

Conversar (depende qué, con quién, cuando)

Caminar conversando (depende qué, con quién, cuando)

Escuchar música (solo eso)

Leer al aire libre

Mirar una revista Vogue

Saludar a desconocidos (por amabilidad, no por loca)

Que te saluden desconocidos (por amabilidad, no por locos)

Escuchar

Que te escuchen

Que escuchen

Tomar agua helada

El primer sorbo de un Negroni

El primer sorbo de un Fernet con Coca

El primer sorbo de café (buen café)

Comer en la cama

Recibir un whatsapp puntual y claro (cuando tiene que ser puntual y claro)

Recibir un whatsapp en una línea (cuando entra en una línea)

Que sea un mail lo que pudo ser una reunión

Sentarse en una banca bajo el sol

Llegar a la caja y que el precio sea más bajo de lo que ya pensaba era bajo

El olor a carne en una parrilla

Comida chatarra en el momento adecuado

Viajar en el segundo piso de un bus turístico

Caminar sin zapatos en casa

No, no es obvio.

Todo viene en pack

Una noche, sola en el depa, ¿qué es lo mejor que puedo hacer? Ver ‘Envidiosa’, que estrenó hace unos días su entiendo última temporada. Ahora amo a Vicky, la protagonista, cuando en la primera temporada me chocó su intensidad, ahora todo bien. Y la serie buenísima, será porque siempre hay algo con qué o con quién identificarse. 

Hay un momento tenso entre la protagonista y un vendedor en el market por un cepillo de dientes. Este cepillo venía en un pack de dos cepillos y ella solo quería uno. Así que o te llevabas los dos cepillos o nada. 

Eso es porque todo viene en pack, en combo, con mochila, con antecedentes, con carga.

En la vida todo viene con algo al lado, encima, abajo, dentro, fuera. 

Todo viene con algo pequeño o grande y no te dan a elegir. Aunque a veces, sí, por ahí que puedes decidir agrandar y ponerle extra condimento.

Y así es cómo funciona este gran escenario de la vida. Sin ensayo previo y sin que puedas hacer un casting previo. Cada persona que conoces viene con su historia, con sus capas. 

Depende de ti con qué te quedas

Que toleras 

Qué te gusta más

Qué te gusta menos

Qué hablas 

Qué compartes

Qué callas

Qué odias

Qué amas

Qué abrazas

Qué te da risa

Qué odias  

Pero qué pasa cuando te enamoras.

Debes aceptar todo el pack si no, no funciona.

Tan simple.

Tan complejo.

Todo viene en pack

Te cuento mi sueño

Aprovechando que me acuerdo y que además son divertidos los sueños (a veces). Son esa realidad paralela, que solo Dios sabe cómo llegan a tu mente y se recrean en imágenes mientras duermes. Será de lo que hablas y miras durante el día, lo que se queda en tu subconsciente. A veces para los más susceptibles, pueden ser avisos premonitorios. Los sueños sueños son y siempre tendrán muchísimos enigmas.

Aquí vamos con el mio.

Calculo fue entre las seis y las siete de la mañana, luego de una noche de insomnio, donde minutos antes, a eso de las cinco, estaba analizando salones de belleza para cortarme el pelo.

Ahora sí, vamos al sueño.

Yo estaba en España, más que probable que sea en Madrid que lo tengo más fresco de un viaje a inicios de año. Paseaba con una amiga, Pati se llama, que ahora vive en Florida y dicho sea de paso, no nos hablamos seguido, pero cuando hablamos, intensa la cosa.

Bueno, estábamos paseando por alguna plaza, mucha gente alrededor. Y ella tenía que ir a atender a sus hijas, así que le dije para encontrarnos en la noche, en un lugar específico, en alguna zona de bares mejor y estando ahí decidimos dónde aterrizar.

Al irse mi amiga me quedo paseando sola en esta plaza llena de restaurantes. Y de repente ya estoy sentada en una mesa, grande, rectangular, con mantel de papel blanco y con flores encima. La comida la servían sobre el papel blanco, sobre el mantel, no habían platos, pero no lograba distinguir lo que servían, solo unos trozos de sandía que probé uno y estaba muy rico, fresco.

La mesa ya estaba llena, de personas mayores que yo, señoras entre los setenta y ochenta serían. A mi izquierda, el único hombre que al parecer era un nuevo novio y a mi derecha, mi mamá. Al ver el ambiente ya sabía que me quedaría un buen rato y que no iba a llegar al encuentro con Pati más tarde, era imposible. Y fue cuando desesperadamente quería comunicarme con ella, momento de estrés en el sueño que andaba tan relajado. No podía marcar, había cambiado de número, la tecnología era como de otra época. Es más, el celular era gris oscuro y no combinaba bien dentro del styling de mi sueño, un color muy muerto y sin gracia, que desentonaba para mal.

Luego, después de un buen rato estresada y angustiada por no poder hablar con ella para avisarle, sin razón aparente, me olvidé del tema, me olvidé de mi amiga y empecé a tomar vino. Me estaban sirviendo una copa y la vi tan grande que intuí que pesaba mucho. Entonces lo que hice es cargarla con mucha fuerza, pero no, era muy liviana, así que salió por los aires, bailando y moviéndose en cámara lenta. Yo, asombrada y sorprendida, lo único que quería era que al bajar y volver de su pequeño paseo, no se derrame, así que puse la cabeza y la cogí en el aire con el ojo. Sí, con el ojo, eso puede pasar en un sueño. Sonreí triunfante y miré a mi izquierda donde mi nuevo novio y tres señoras reían con cara de asombro. No se distinguen rostros en mi sueño. Solo yo me veo definida y una de las señoras.

Esta señora en particular era pequeña, pelo oscuro algo marrón rojizo lacio por debajo de las orejas, hizo un gesto muy especial, de ¡no lo puedo creer! Y me dio tanta risa que con la carcajada me desperté. 

Por escandalosa.

Te cuento mi sueño