Live goes on?

Al parecer sí, pero es súper raro todo. En estas semanas de cuarentena vengo trabajando casi como siempre en horas diarias, con diferentes procesos y diferentes estrategias claro está, pero es por eso que dentro de todo, mi rutina no ha cambiado al 100%. Así que mi vida como tal, no está tan alborotada o incontrolable.

Lamentablemente parte de esta realidad, como en cualquier realidad, es la muerte y ha habido algunas cerca. La mamá de una amiga cercana, el papá de alguien parte de la familia… pero debo admitir que la que más me chocó fue la de un compañero del salón de mi colegio. No lo veía hace muchos años, pero es de mi colegio, de mi salón, de toda la vida, es de esas amistades que no importa los años que pasen, siempre seremos como hermanos. Hermanos que no se ven seguido pero siguen siendo hermanos… Y murió a una edad que no se supone deberías morir, dejando a una familia que recién empezaba a formarse.

No hubo forma de abrazarnos. De acercarnos a los amigos que habían perdido un ser querido. De llorar juntos. O de reírnos recordando. De darles un poco de alivio dentro de lo que están pasando.

Súper raro dar muestras de cariño por whatsapp, decir lo siento en un comentario de redes sociales. Pero déjenme decirles que pandemia o no, cada vez lo siento más común y bueno, al fin y al cabo es una forma de expresión, que tampoco diré está mal. Al menos para mi que hablo menos y escribo más, me va bien. Pero sí es súper raro, y sí, live goes on, de forma disitinta a lo acostumbrada pero ahí va, avanzando, atropellando, esquivando… y sin dejarnos un poco de tiempo para darle el alcance y decirle hey! Aquí estoy y estoy a tu ritmo, let’s go!

Live goes on?

Not Your Mama

Ser o no ser mamá. Sí, hubo un poco de duda por una época, si bien siempre me incliné por el no que por el sí, siempre había algo por ahí que zas! me hacía entrar en duda y por eso decidí hace unos años congelar. Just in case. Hoy ya es oleado y sacramentado que ya no tendré hijos. ¿Por qué? Porque no lo siento, no siento el llamado, no me emociona, no me quita el sueño, no se me ocurre, la verdad.

Es muy probable que algunas amigas madres no lo entiendan y crean que hay “algo más” en mi decisión, pero no es tan complicado en realidad. Se siente o no se siente. Se quiere o no se quiere.

Más de la mitad de mi vida he trabajado. Y he trabajado bastante. Pienso que en el fondo le doy más prioridad a los business son business que a la vida maternal. Que por suerte en estos días ya es algo “normal”. Normal que las mujeres tomen este tipo de decisiones. No es un must que una mujer se sienta realizada con un hijo. Ya no. Ya no hay que escribir un libro ni plantar un árbol.

No niego que a veces me da curiosidad de cómo hubiera sido un hij@ mio, lindo, no tan lindo. Inteligente. Artista. Intelectual. Fashionista. Hippie. Emo. Nerd. En fin. Hay cosas que quedarán en la nebulosa, en la imaginación.

Justo ayer. Un día antes del día de la madre, le decía a mi partner in crime, que seguro por algo el destino nos juntó (además de mi amiga Rocio que nos presentó), porque ninguno tiene interés en tener descendencia. Y obviamente es más “cómodo” estar con alguien con los mismos intereses. Con alguien que no te trate de convencer de tener familia. Que no alucine con los niños revoloteando en casa. Por algo será. Dios nos cría y nosotros nos juntamos.

Trabajaré. Viajaré. Saldré. Decoraré mi depa. No quiero decir que las mamás no lo hagan. Solo digo que es lo que me imagino andaré haciendo los próximos años.

Feliz día a todas las mamás que estén leyendo este relato. ¡Y a mi mamá!

Not Your Mama

Tell me cuando cuando cuando

Unos cuantos cuandos ¿no le hacen mal a nadie? U never know…

Cuando pague mi tarjeta de crédito viajamos todos.

Cuando tenga más plata arreglamos la casa.

Cuando baje 3 kilos empiezo a usarlo.

Cuando baje el trabajo nos vamos de viaje.

Cuando vayamos a un bar bonito me lo pongo.

Cuando aprueben el proyecto conversamos.

Cuando salga temprano del trabajo nos vemos.

Cuando esté cerca de tu casa te paso la voz.

Cuando baje mis deudas nos mudamos.

Cuando llegue fin de mes lo compramos.

Cuando puedas avísame.

Cuando puedan todos nos reunímos.

Cuando no esté cansada salimos.

Cuando me hable le digo.

Cuando salga el sol arreglamos la terraza.

Cuando haga frío vamos a salir menos.

Cuando me quede sola sigo leyendo mi libro.

Cuando sea mayor me voy unos meses a Europa.

Cuando nadie me moleste vuelvo a escribir.

Y así nos podemos pasar la vida de cuando en cuando. Me pasa. Me ha pasado y me seguirá pasando seguramente. Pero ya ven ahora, como estamos sin hacer planes, sin saber cuándo vamos a poder hacer algún plan. En una cuarentena donde felizmente la gente cercana a mi está bien. Está bien y además podemos ayudar a los que no tanto. Ese es un privilegio que hay que agradecer cada día.

Pero qué hacemos con tanto ‘cuando’ que ya pasó por nuestra vida. Tantos cuandos que segurmente me han hecho perder experiencias, amigos, amores, oportunidades. Ya nunca lo sabré. Nunca sabré que hubiera pasado si ese cuando lo hubiera hecho en el momento. Y ya fue. Ya no importa.

Pero empieza a importar lo que viene después de esta nueva y única experiencia llamada coronavirus. Porque ya nos puso la vida en la cara que en cualquier momento cambia todo. Y para todos.

Nadie dice que ahora iré por la vida diciéndole a todo el mundo lo que nunca dije y haciendo todo lo que quiero, lo que no hice y comprando lo que me da la gana, pero sí viviré más el día  a día, haré un mejor equilibrio de las cosas. Me esforzaré por dar un poco más para lograr más y mejores respuestas, nuevos resultados, nuevas experiencias.

Cuando encuentre una foto, subo este relato.

Tell me cuando cuando cuando

In Mood for Love

En modo amor. En modo cuarentena. En modo home office. En modo cocinera. En modo ama de casa. En modo solidario. En modo economista. Días para hacer mucho más de lo que estamos acostumbrados, además de estar en un constante no se que fuck va a pasar

In Mood for Love, además de ser una película buenísima de Wong Kar-Wai, es un título inspirador. Hoy estamos en una constante entrega de amor por tu o tus acompañantes inmediatos de aislamiento social, por la familia que no tienes cerca, por tus amigos, por el mundo.

In Mood for Love de Wong Kar-Wai

Yo estoy en cuarentena con mi novio y si bien es cierto que con todo lo que hay que hacer, no nos hemos dado el tiempo para conversar más, sí compartimos mucho más que películas en la noche. Desayunamos y almorzamos juntos, un lujo que no podemos darnos en días regulares.

El depa hecho un desastre pero porque estos días VIVIMOS en él

Así que tomo esto como una prueba, prueba que no nos vamos a aburrir en un futuro. Que no importa si no hablamos seguido. Si nos quedamos callados cada uno haciendo sus cosas. Si bailo y él se sienta. Si él baila y yo tomo. Si brindamos con Gin o con vino o con cerveza. Si mientras trabajo él aprovecha y ve películas de guerra. Si mientras él trabaja yo miro stories.

En cuarentena y con salud

Una prueba para saber que le importa más, que menos. Para confirmar que cocina muy rico y que aprendió literalmente de cero.

Confirmar que ya disfrutamos ver #KUWTK juntos. Que no sube stories, pero ya sabe lo que son. Que su palabra favorita para calmarme (o callarme) es ¡Duerme!

KUWTK

Que no le molesta que escriba sobre él, mientras a mi me guste.

In Mood for Love. In Mood for You.

In Mood for Love

#YoMeQuedoenCasa cocinando

«Cocinando» desde ya es una palabra súper rara de escuchar en mi personalidad, para los que me conocen obvio, por lo menos unos 20 años. Pero déjenme decirles que no es tan raro que digamos verme por ahí dando unas creatividades en la cocina, digamos que considero tengo buen gusto (al menos eso creo yo jaa), y creo que ese mismo «buen gusto», logra cosillas sabrosiñas en la cocina.

Podríamos asumir que la cuarentena hizo aflorar mucho más recetas de las que puedo asumir en día regular de trabajo de publicista. En casa, mi novio y yo cocinamos. Fuera de la cuarentena, más él que yo.

mi novio allá en el 2017

Bueno, el es César, mi novio hace 5 años. Sí, 5 años y no nos hemos casado, pero eso es para un relato aparte. Ahora vamos a lo que vinimos, a cocinar.

Aquí les hecho unas recetitas muy fáciles, nada es con medida, todo se hace al gusto de ustedes, de cada uno.

Chaufa.

A ver, este plato es muy fácil. En este caso, tenía estos ingredientes:

Pollo. Chorizo bebé. Holan tao. Frejolito chino. Cebollita china. Sillao. Aceite de ajonjolí. Salsa agridulce hoi sin o teriyaki. Sillao. Y obvio, ¡arroz!

Arroz en olla «normal»: 1 taza de arroz con 2 de agua + ajo a fuego alto hasta que se seque el agua. En una sartén wok de preferencia frie ajo + pollito + chori (si tienes), con un poquito de salsa agridulce. Sepáralo. Ahora pon en la sartén las verduras con el aceite ajonjolí, sillao, agriducle. Y luego mezcla todo por porciones, mejor. Listo el chaufa!

Pasta a la bolognesa.

Desde ya les digo que NO es la bolognesa que se hace por 2 horas. Es igual de rica pero más rápida.

Qué necesitamos? Carne molida. Salsa Pomarola. Champis (que no tuve esta vez). Queso parmesano. Ajo y Cebolla picada.

Así de fácil. En sartén wok, aceite y fríes el ajo y la cebolla, luego la carne. luego agregas la salsa Pomarola, sal, pimienta al gusto, queso parmesano, champis… y esa salsita maravillosa la agregas sobre tu pasta al dente.

Veggie Time.

Esta ensaladita tiene todo lo que se encontró en ese momento en la refri y cocina: Mix de lechugas. Jamón. Palta. Tomate cherry. Choclito de lata. Cebolla blanca. Aceitunas. Queso fresco. Aparte los mini chorizos fritos.

El aliño es una mezcla de aceite de oliva, vinagre balsámico, sal, pimienta, chorrito de mostaza, chorrito de mayonesa, chorrito de miel.

Mezcla y disfruta!

Bueno, esas son 3 recetas elegidas, espero te hayan gustado y que las quieras preparar o que te inspiren para una nueva receta. Quédate en casa, dentro de todo esto que está pasando, aprovecha el tiempo en casa.

#YoMeQuedoEnCasa…

#YoMeQuedoenCasa cocinando

¿Me amas? Entre el aburrimiento y otras preguntas tontas.

Amorcito… ¿Me amas? ¿Me quieres? ¿Te sientes bien conmigo? ¿Me quieres más que a tus ex? ¿Vamos a estar hasta viejitos?, entre otras preguntas amorosamente trilladas. No diré que nunca las pregunté, son parte inherente en casi todas las relaciones, casi casi, como las promesas, que claro, una vez terminada la relación uno dice: “Where the fuck se fue todo”.

Si estás en los 20s y estás leyendo esto, no hagas caso y pregunta no más lo que quieras. Promete ser felices para siempre y la casa con la piscina y el perro, todo bien.

El tema es ahora, en los cuarenta y algo. Aquí y ahora, después de algunas relaciones amorosísimas, es cuando pienso en esos cuestionamientos propios del mes del amigo San Valentín, que creo que son preguntas absurdas.

Ahora, cuando romper una relación es más pesado, más doloroso, más intenso, más monetario, más legal, más comprometedor, más drama, más complicated, u know.

Me puse a pensar, por qué se terminan las relaciones en general y llegué a la conclusión que es es el aburrimiento, el a-bu-rri-mien-to es el que te lleva a pensar en decir bye bye a alguien. Obvio no aplica a todos, no cuentan las infidelidades, la violencia, las incompatibilidades mentales, entre otros.

Hablo de cómo una pareja aparentemente saludable emocionalmente, se puede di-sol-ver con el aburrimiento. Eso pasa cuando los dos solos no la pasan bien, así sea estando callados uno al lado del otro. Cuando dejan de salir los dos a cenar, almorzar, caminar, a comprar, al supermercado. O si salen, y no la pasan bien, siempre hay un problema, un stress, una complicación. Simplemente no fluye.

Hace algunos añitos que dejé de ir seguido a reuniones, fiestas, almuerzos interminables, con mucha gente siempre y claro, muchos drinks. Ahora soy más de salir a almorzar, cenar, preparar algo en casa, ir a un bar a las 9 de la noche y salir de él cuando se empieza a llenar jaa. Reuniones con amigos íntimos o los únicos pocos buenos amigos que tengo. Oh, que aburrido, nah. Al contrario, ahora es cuando menos me aburro. Hago todas estas cosas con mi novio de hace 4 años y la estamos pasando muy bien y espero siga siendo así. Los que me conocen dirán, claro qué fácil, si no tienen hijos, pero los hijos son una excusa a veces para creer que las situaciones son más complicadas, con o sin hijos, cada relación es única y solo digo que NO HAY QUE ABURRIRSE!!! Y si lo hacen, vean la forma de no hacerlo, y si no logran desaburrirse… THANK U, NEXT!

¿Me amas? Entre el aburrimiento y otras preguntas tontas.

DÓNDE SE VA LO QUE NO SE VA

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Cuántas veces te quedas con algo. Con eso. Con eso que pensaste estaría bien en un lugar, en un momento, pero nunca llegó a su destino. Un regalo. Una palabra. Una canción. Una frase. Un sentimiento. Un abrazo. Ese algo que solo vivió alguna vez en tu cabeza, en tu corazón, en tu closet. Pero no pudo salir nunca. Hasta hoy, que te acordaste de ellos.

¿Dónde crees que vayan? ¿Dónde quieres que vayan? ¿Qué hará el universo con todo lo que no llega a su destino? Lo recicla. Lo desintegra. Lo ignora. O lo reencarna una y otra vez hasta que lo uses.

Debe haber un mundo paralelo con todo lo que no se va de ti. Con todos los sentimientos. Con todos los gestos. Con todas las palabras. Con todos los deseos. Con todos los sueños. Positivos y negativos. Un mundo con vida propia que nunca llegarás a vivir, pero que la conoces muy bien.

Hoy traté de acordarme de todo eso que dejé en ese universo paralelo, no pude recopilar todo pero sí lo más importante. Y definitivamente ya no podía traerlos a este mundo. Tantos ‘gracias’, ‘me encanta’, ‘lo hiciste muy bien’, ‘te quiero mucho’, ‘te extraño’… Y miles, millones, billones de pensamientos que se quedaron ahi, conmigo.

¿Dónde se va lo que no se va?

DÓNDE SE VA LO QUE NO SE VA

TE PASAS

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¿Realmente se pasa el tren? ¿Se pasa la cigüeña? ¿Se pasa tu vida?

Quién realmente tiene el derecho, el deber, la sabiduría suficiente para decretar el triste célebre: ‘se pasa’. ¿Cómo una fruta? ¿Una verdura? ¿Un alimento perecible?

Podría atreverme a decir, pensar, escribir, entender, que ese deber y derecho lo tiene cada uno, dependiendo lo que quiera hacer de su vida.

Si, si, ya se que quién sabe qué hacer con su vida. Y es verdad, es muy probable que la mayoría de humanos, nosotros, humanos trabajadores y vividores de esta vida, poco sabemos qué queremos hacer de ella. Qué queremos que pase en una semana, un mes, un año. Cómo saber si el sabor que quería sentir en mi comida hace media hora, se vaya a cumplir. Si el café estará más o menos amargo. Si me aprobará el cliente una campaña. Si hará efecto la dieta. Si tendré las vacaciones soñadas. Si lo que pedí online llegue. ‘Saber’ también me parece una palabra muy fuerte, aunque se usa todo el tiempo.

No todo depende de mi. No todo lo puedo controlar. No todo lo puedo decidir sola. Querer es poder, dicen. Y no quiero dar la contra ni reventar el globito, ni mucho menos ser la party pooper de una de las frases más conocidas y renombradas de la historia. Solo quiero entender qué pasa por la cabeza de todos aquellos que en algún momento de tu vida te dicen: ‘ten cuidado que así se te va a pasar la vida’… ‘uy, ya se te pasa el tren’… ‘ojo que el tiempo pasa’.

¿Y? ¿Qué pasa si se pasa? Qué sabe esa gente qué quiero que pase en mi vida, si ni yo misma sé a veces. Me gusta ir controlando de a pocos y con conocimiento de causa. Conociendo mis gustos. Mis deseos. Mis antojos. Mis capacidades. Mis habilidades. Mi cuerpo. Mis sentimientos. Recibiendo las sorpresas que puedan llegar. Despidiendo lo que decida irse. Y si algo se me pasó, se descontroló, se descarriló, ya habrá algo que lo reemplace. Ya sabes… todo llega. Todo pasa. Todo se reemplaza. Nunca hay pierde. Don’t worry, be happy.

Solo espero que lo que escribo no ‘pase’ desapercibido : )

TE PASAS

POP LOVE

 

Cine sin canchita? Mejor canchita sin sal.

canchita

Lunes. Primer día de dieta y esta vez en serio. Dieta sin pastillas ni gotitas mágicas. Solo dejar de comer un mes carbohidratos y azúcar. Solo un mes de tu golosa y placentera vida. Ya van dos días. Quedan 28, así que parece pan comido – así, ‘comido’ en pasado – pero volvamos al Lunes. Primer día de dieta y además noche de cine. Muerta de hambre, con un jugo surtido salvador. Perfecto para soportar tres horas más hasta la cama. Conversaciones frívolas van y vienen mientras llega la hora de entrar a la sala. Entre los comentarios hablaba de que lindo, que cute y nice sería tener una máquina que haga pop corn sin sal, un perfecto snack bajo calórico preparado en casa para esas noches de Netflix y zapping.

Y de repente pasó. Él, solito, espontáneo, se acerca al mostrador de dulces, canchitas, nachos, churros, m&m, gaseosas y demás enemigos, a pedir que por favor le preparen canchita sin sal. Sin sal. Sin mantequilla. Sin conflictos. Es para mi novia que está en su primer día de dieta.

Y listo. Fin. Eso fue lo que pasó. Así de simple. Eso fue lo que hizo que mi corazón que andaba por ahí de rutina, de un saltito para ver qué pasó, que pasó que hizo que su dueña se enamorará ahí, en ese instante, MÁS. Si pues, los corazones entienden de canchita sin sal.

POP LOVE

Relatos de Emergencia > 2015

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#4

¿Qué es la tristeza? La verdad nunca supe. Nunca me tocó. Nunca la toqué. Alguna vez quise por ahí coquetearle, pero no pasó de ‘one night stand’ hasta hoy. Vi como distraída caminaba hacia mi consultorio. Como sonriendo escondía lágrimas que mojaban algunos recuerdos. Vi como Don Javier se sentaba frente a mi, sin mirarme, pero con ganas de hablar. Y yo con ganas de escucharlo sin estetoscopio ni cartel de médico.

– Ya tengo mis resultados, ya se lo que me pasa, ya se lo que tengo. Tengo Alzheimer. Y tengo una soledad en el corazón que me mata. Tengo tristeza en todo mi cuerpo. Hoy vi una gaviota y ya no me importaron mis resultados. No me importó lo que empezaría a olvidar. Me estremeció lo que empecé a recordar. A ella. Al amor de mi vida. A los días que pasábamos mirando gaviotas. Le encantaban las gaviotas porque son monógamas me decía. Hasta que la muerte las separe. Y ya nos separó. Después de cuarenta años juntos como gaviotas. Como las gaviotas que le gustaban ver por la ventana. Espigadas. Felices. Cómo tú mi amor. Nunca te voy a olvidar. –

Esa tarde en mi consultorio, escuché como nunca.

Relatos de Emergencia > 2015

Veo Animales Everywhere

Hace poco en una clase de concepto y creatividad publicitaria puse en tela de juicio mi amor por los animales. Pero más que amor por los animales, así en general, fue un poco traumático haberme dado cuenta que no guardaba recuerdos con “Osi”, un Chow Chow demente que vivió con nosotros desde los 3 meses hasta los 13 años. Algunas víctimas suyas quizá lean esto y se acuerden de él.

Yo por lo menos no tengo ningún recuerdo memorable que si lo cuento les haga botar una lágrima como por ejemplo sentarnos juntos a ver televisión, que se quede dormido a los pies de mi cama cuando estaba enferma, que se siente a comer en la mesa como un miembro de la familia, que cariñosamente me jale del pantalón para ir a pasear, que se quede mirando por la ventana cuando salía a estudiar o que corra todas las mañanas a despertarme con besos y lenguetazos.

Más bien miro la cicatriz en mi brazo y recuerdo sus mordidas por evitar atacar a una amiga querida. Cuando quizo morder en el estómago a mi papá por hacerse el gracioso y querer comerse su comida. Recuerdo los gritos desgarradores de la amiga española de mi mamá siendo atacada en el patio de la cocina. No puedo olvidar el sonido de sus uñas resbalándose en el piso por querer correr a atacar al jardinero. Cuando de puro cariño se puso en dos patas sobre la mamma y la tiró en el jardín. Recuerdo sus mini ojos de loquito mirándome con la lengua morada afuera. Cuando me caí sobre aceite de carro por defenderlo de un Pastor Alemán. Y como olvidar cuando fui a bautizarlo en la iglesia frente a mi casa, en una bendición para perros.

Lindo mi Osi. Muy malcriado. Muy despeinado. Por ahí andará, en el cielo mordisqueando a cuanta almita se le cruce. Primera vez que escribo sobre él y pienso que no es necesario emocionarse hasta las lágrimas para querer. Me basta con tener anécdotas para sonreir, para mover la cabeza aprobando sus locuras. Me basta acordarme.

No tengo ni una foto de él y no volví a tener una mascota, por eso también pensé que era insensible a la convivencia con los animales, pero fue en esa clase, la que mencioné al inicio, que me hicieron dar cuenta que estaba rodeada de animales en mi depa, regalados, comprados, adquiridos, de cerámica, de metal, de plástico, de lo que fuera y dónde fuera. Ni el baño se salva. Algo debe significar. ¿Algo me querrá decir Osi?

animales

Veo Animales Everywhere

AMOR. AMOR. AMOR.

#quevuelvapeluchin. Ah, ya volvió dices. Y tú no tienes idea quién es Peluchín?

Bueno, así de perdidos también parece estamos en el amor, amor, amor. Y aquí sí me puedo dar el lujo de generalizar. Quién se crea experto, que lance el primer unlike.

El domingo pasado escuché algo que leyó mi cuñado de Einstein sobre el amor. El genio, – Einstein, no mi cuñado ; ) – prácticamente decía que el amor todo lo podría lograr, si se tenía conciencia, si se sabía usar, si conocíamos su poder. Pero como es una emoción que NO PODEMOS DOMINAR, y que el humano no dominará nunca, nos asusta.

Y asustados jamás seremos felices o tendremos los afamados momentos de felicidad más seguido. Y no hablo solo del amor a tu pareja, hablo del amor en general, a tu familia, tu gato, tu perro, tu trabajo, al que se sienta al lado tuyo, al que se sienta a unos metros, al que le compras el periódico todas las mañanas, a tu vecino, al hijo de tu vecino, a tu amigo, a tu mejor amigo, al que te atiende en Wong y al que no te atendió jamás.

Esta semana aprendí o mejor dicho entendí y viví el amor en esas “pequeñas cosas” que hasta cursis suenan en nuestro mundo de ‘Miedo al Amor’. Lo vi en las miradas cómplices. En los abrazos que no pedí. En el esfuerzo por entenderme. Por complacerme. En ver (feliz) una película que ni en sueños hubiera ido antes. En que mi amiga se alegre de verme. En no juerguearme. En agradecer. En sentir verdadero un halago simple. Vi el amor cuando esperaba una queja y recibí lo contrario.

Y al sentir esto entendí que para ‘ver o sentir amor’ más allá que en La Hora del Lonchecito, en las escenas de Onur y Cherazade o en los videos con más de un millón de vistas en You Tube, solo hay que estar atentos, hay que estar AHÍ. Sin pensar mucho en por qué? Qué va a pasar? Que no va a pasar? Por qué sí. Por que no. Y simplemente disfrutarlo.

LET THE LOVE BE WITH YOU.

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AMOR. AMOR. AMOR.

Fetiche? No creo.

Ridiculez, sí. Me gustan mis pies, qué puedo hacer. Odio los pies del resto, pero los mios me encantan. Y no me da vergüenza decirlo. Les hice fotos y todo. Y aquí están, en un pequeño espacio de este blog, que es de todo y nada. Así que todo vale, hasta el capricho de publicar fotos de mis pies.

pies

 

Fetiche? No creo.

TODAS SOMOS PRINCESAS

[2015] 9e56745ee59b35d6d292ae81b97efdd4 Del amor. Del desamor. De la comida chatarra. De las ensaladas. Del bronceado. De las fiestas. De los bares. De las reuniones en casa. De los viajes. De las vacaciones. De batir record de novios. De batir record sin novios. De hablar sin parar. De no decir nada. Del conflicto. De decidir por los demás. De no decidir nada. Del trabajo. Del jefe. De la casa. De llegar tarde. De la puntualidad. De organizar las fiestas. De ir a todas las fiestas. De malograr todas las fiestas. De los chicos. De las chicas. En fin, seguro tienes mil princesas más dando vueltas y patinando en tu cabeza. Pero por más princesas que seamos, siempre queremos más, queremos ser la otra, queremos lo de otras princesas. Queremos lo de las reinas. Ahora, es algo archi conocido que nadie está contento con lo que tiene, con su reinado o principado. Y nos enseñan o nos machacan que debemos estar satisfechas con nosotras, con nuestra vida, con nuestro cuerpo. Satisfechas y orgullosas. Y la verdad no se por qué. Sería un poco aburrido no pedir más. No querer lo que ella tiene o el shampoo que ella está usando. No reclamarle a la vida. No quejarse. No querer el príncipe de otra. O simplemente querer su cartera. Hay algo que no está equilibrado. Algo que no enseña ni Disney ni Paramount Pictures. Pero que sí te enseña la vida. Tu vida. Tu casa. Tu colegio. Tu Universidad. Tu trabajo. Tu compañero de oficina. Tu novio. Tu novia. Tu mascota. Y la reflexión principesca nació del simple hecho de querer entender a otras mujeres (porque a los hombres creo ya no se les entiende solo por ser hombres). Y ahí darme cuenta que lo mejor es no interferir en reinos, pero sí joderlos. Sí andar husmeando. Alucinando. Interrogando. Escuchando. Y así, me sigo inspirando.

TODAS SOMOS PRINCESAS

Amor Base Cuatro (2015)

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Aquí estamos, en la base cuatro. Bien parada como se dice. Y días antes leía –en mi relato de hace unos añitos- cómo andaba la vida allá en la base tres. Nunca pensé decir y menos escribir esto, pero estoy feliz en la cuarta base. Mi terror a envejecer se está comportando bastante bien. Y viendo más allá de lo evidente, al parecer parte de está serenidad vestida de un cuatro, tiene mucho que ver con “evadir” ciertas responsabilidades. Y digo evadir entre comillas porque nunca estuve conciente de andar por la vida con un algún tipo de máquina evasora de matrimonios y de hijos.

Estos últimos días llenaba unos formularios donde al marcar “soltera”, se acababa la entrevista (funny) y en el banco me pregunta el chiquillo en ventanilla: “¿Algún hijo bajo su responsabilidad económica?”… respondí: “No” y en ese segundo que me miró, pude sentir que me decía algo telepáticamente, algo que no pude descifrar (felizmente, creo).

Otra cosa curiosa pasó estos días también. Hay algo que nunca hago o evito lo más que puedo: tener serias conversaciones de política o policiales con los medios de comunicación itinerantes: los taxistas. Pero esta vez no se por qué me provocó, pensé que dándole confianza evitaría que le caiga mal y bueno, finalmente le hablé porque sí. Me enteré de su hija de 3 años que no ve seguido, de su mujer con la que no vuelve ni loco, de la discoteca en Risso que pasan música moderna, que tiene 40 años, lleva casi dos años solo y que va a terminar casado con su carro según él.

¿Y usted? ¿Casada?… no… ¿Tiene familia, hijos?… no… cri, cri, cri.

Ahí terminó mi experiencia del diálogo taxista.

Y lo que me doy cuenta es que esta parte del Amor Base 4, me toma desprevenidamente relajada y que son los demás los que tienen un issue al encontrarse con un mujer soltera y sin hijos en esta etapa de la vida, por más que vivamos la vida “hipster”, “nice & easy” o whatever.

Tengo amor (360º), trabajo, salud y una buena vida. Lo demás llegará por default. Así es el Amor en la Base Cuatro, MI BASE CUATRO.

Amor Base Cuatro (2015)

El Extraño? Mundo del Amor #1

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¿ESTOY MEJOR SOLA?

Estar sola ¿es realmente mejor que estar mal acompañada?

Quién decide. Tu razón o tu corazón. A veces por tener el control terminamos decidiendo algo que no nos corresponde. Las malas compañías sólo existen en esa frases cliché que nos han repetido nuestras abuelas y las novelas. Hemos crecido creyendo que somos complicadas, pesadas, exigentes, manipuladoras. Que cuántos más años, más pesa nuestro currículum. Que hay que esperar al hombre perfecto (que espero sepan no existe). Y hoy me doy cuenta que con toda esa experiencia curri y extra curricular, si te toca un partner relajado y práctico (como la mayoría de hombres), pasas cómo practicante.

Es mejor que no te creas la PHD de las relaciones y que nadie va a pasar el curso contigo. Experimenta. Cambia. Reemplaza. Reconstruye. Construye. Deja pasar y deja que se queden. Te aseguro que ellos están más asustados que nosotras y definitivamente no quieren desaprobar.

HABLANDO DE ESTRATEGIAS (PERDÓN, DE AMOR)

El amor es una categoría de la vida donde todo está friamente calculado.

Cada palabra. Cada movimiento. Cada acercamiento. Cada roce. Cada mirada. Cada distanciamiento. Sin saberlo ya nos hemos metido en el Plan Estratégico del Amor, un trabajo diario que nunca termina y cada vez con más «problemas por resolver», un trabajo 24/7, con o sin pareja. Siempre escuchamos que «ser tú misma» es la mejor forma de conquistar un hombre, pero yo no estaría tan segura, salvo que nos hayan criado los lobos en el bosque y no tengamos ningún filtro para hacer o decir las cosas. Lo que realmente hay que hacer es tener la estrategia adecuada para que el chico crea que eres tú misma. Una vez que estás con él, no se, tres, cuatro años?… ahí yo creo las cosas empiezan a caer por su propio peso y empiezan a salir mil millones y medio de «tú mismas». Y eso está bien, yo creo que si queremos que algo salga bien, en la guerra, en el amor, en el trabajo o en tu casa, las estrategias son bienvenidas. Claro que siempre habrá quienes siguen creyendo en un amor puro, natural y sin máscaras ni poses, que la palabra «estrategia» en el amor, les sonará quaker. Pero eso es lo lindo, que todos pensamos diferente.

El Extraño? Mundo del Amor #1

Mi Juguete Favorito

Esa noche era una noche especial, era una noche de luna llena. Era una noche en la que salen los hombres lobo, los árboles en forma de mounstros, los muñecos diabólicos… y claro, lo más importante para una noche así son los efectos especiales. Para eso, eran suficientes los ronquidos de papá. Todos en la casa dormían. Todos, menos yo. No eran los hombres lobos ni los mounstros imaginarios, lo que me tenían despierto. Era la puerta de mi cuarto. Era yo sentado en mi cama, mirando la puerta de mi cuarto. Para ser más exacto, era yo aterrorizado, sentado mirando la parte de abajo de la puerta de mi cuarto. Lo que veía eran unos pies diminutos caminando de un lado a otro y que golpeaban de vez en cuando pidiéndome entrar.

Uno, dos, tres… cuatro pasos. Sólo son cuatro pasos hasta la puerta. Sólo tengo que pararme, caminar cuatro pasos y abrir la puerta. Eso era todo. Y eso fue todo lo que hice. Casi sin abrir los ojos corrí a abrir la puerta y con la misma rapidez la cerré. Fue en ese momento que vi una pequeña sombra correr hacia mi y desaparecer por debajo de mi cama.

«¡Sergio, a desayunar!» El grito de mi mamá me despertó. Estaba asustado, empezé a recordar lo que sucedió hace unas horas en esa noche de luna llena. ¿Había sido una pesadilla? ¿Una broma -de pésimo gusto- de mi imaginación?… o todo lo que ví, sentí y escuché realmente sucedió. Y si fue así ¿qué pasó? Sólo se que me quedé dormido.

La mesa del desayuno era un domingo totalmente normal. El jugo, el café, la leche, los panes y el periódico. Lo único raro en ese domingo era yo.

«¡Sergio, no encuentro tu taza… ¿la has visto?… ¿qué te pasa, no dormiste bien?

No podía hablar, y menos contar lo que había vivido. Nadie me iba a creer. En esos momentos sabía que podía confiar en alguien: en mi juguete favorito. Un luchador de artes marciales -el mejor-, que usaba un pañuelo negro en la cabeza y uniforme rojo. Se llamaba Chi-no. Un verdadero súper héroe. Vencía a quien se cruzara en el camino luchando con sus propias manos, no necesitaba armas. Pero ahora el súper héroe tenía que ser yo, tenía que entrar a mi cuarto a buscarlo. Y no sabía lo que podía encontrar ahí adentro. Respira profundo. Cuenta hasta tres. Los fantasmas no existen. Por fin logré entrar, no encontré fantasmas pero tampoco encontré a Chi-no. Busqué por toda la casa, en cada habitación, en cada cajón, debajo de los sillones, en el carro, el jardín, llamé a mis amigos. Pero nada, no aparecía. No podía entenderlo, Chi-no jamás se había separado de mi y hoy simplemente no existía. Se hizo de noche, la noche más triste de mi vida.

Antes de dormir busqué a Chi-no debajo de la cama, estiré mi brazo recorriendo todo el piso y nada. Cuando pasé mi brazo por segunda vez, simplemente quedé paralizado. Algo o alguien ponía a Chi-no en mi mano. Lo agarré muy fuerte y me paré de un salto al costado de la cama sin saber qué hacer. Yo sólo seguía apretando muy fuerte a Chi-no cuando algo empezó a salir de abajo de la cama. Yo no hablaba, no me movía. Pensé que todo pasaba dentro de un sueño que empezó esa noche de luna llena. Ese “algo” que salía de mi cama tenía cuerpo y un rostro que me miraba asustado. Era un duende. No lo podía creer. Nos quedamos mirando un buen rato. Estaba vestido totalmente de amarillo, no tenía pelo, su cabeza era alargada y con unas orejas enormes. Los dos nos seguiamos mirando asustados, hasta que le logré preguntar muy bajito y con voz temblorosa: «¿Qui-quién eres?». Inclinó su cabeza ligeramente a un lado y pude sentir en sus ojos que empezaba a confiar en mi, que era un duende indefenso y que podría necesitar ayuda.

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Trate de hablarle más. «¿De dónde vienes? ¿Tú te habías llevado a Chi-no?. Pero él no me hablaba, me seguía observando y empezó a sonreir. Mientras le miraba a los ojos sentía que me hablaba sin palabras. Podía entender lo que quería con sólo mirarlo. Se sentía solo. Había cruzado sin querer a otra dimensión, a la dimensión de los humanos. En una noche de luna llena como la de ayer, hace muchos años él estaba en su bosque, se alejó de sus amigos y sin querer llegó hasta aquí.

Luego empecé a ver una profunda tristeza en sus ojos. Ya nunca más iba a poder regresar a su hogar. Nunca. Y tampoco podría vivir como duende entre nosotros, los humanos. Quería abrazarlo, quería decirle que podía quedarse conmigo, pero él sabía que esa no era la solución. Él debía renunciar a su alma de duende y para que no muera, yo debía tomar una decisión: convertirlo en mi juguete favorito.

Al día siguiente nadie entendía por qué había cambiado a Chi-no por un muñeco vestido de amarillo y con una sonrisa eterna en los labios.

Mi Juguete Favorito

Palabras. Palabras. Palabras. Que quisieron ser poemas. > 1997 – 2000

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2000

Desde el fondo de la noche
Mojada y sin sentido común
Me entrego
A tus instintos básicos y desesperados
Acariciando el límite
Al que nunca quise llegar

Atrás
De cada una de tus palabras
Quedan arrastrándose
Mis pensamientos de odio
De sangre
Y de entrega
Me revuelco
En mis contradicciones
Para terminar
Escupiendo tu nombre
Eterno y desprotegido

1999

Aquí te amo
Dejando a media voz
Mis palabras
Tratando de imaginarte
A lo lejos
Aquí te espero
Sin saber donde ir
Y tratando de regresar
Lentamente

Sabes
Que te quedas
Olvidado por mis besos
Se que me voy
Saturada de tu deseo
Ya no hay despedidas
Con llantos infaltables
Ni promesas
De un futuro
A lo final feliz

Hoy trato de entender
De seguir tus movimientos
Y encajar
En tus piezas
Hoy trato
De amarte aún más
Hasta perderte
Y volverte a encontrar
Hasta abandonar
Mi soledad en la tuya
Hoy busco tu sombra
Para llenarla de mi cuerpo
Y seguir tus pasos
Hoy trato de encontrarte
Para perdernos juntos

23 abril 97

mira

como brillan todas las luces

se golpean unas contra otras

cada vez me alejo más

degradación interior

demasiado interior

quiero unirme a ti

mutilar tus palabras

y que dejes ver tus luces

sólo las verdaderas

las que pueda apagar y prender

pero te toco

y me sigo alejando

sigo perdida

24 abril 97

déjate caer

sin movimiento

sin vida

almacenado en mi pecho

déjame sentir

que ya no estás

por favor

en algún lugar de mi mente

todo lo tienes impregnado

todavía no se quién eres

quién me toca

quién jadea

duele

no se quién eres

no se si quiero saberlo

hasta dónde me pueden llevar tus pies

no tan lejos como puedan llegar mis alas

28 abril 97

dónde estaremos

cuando abril se vaya

porque nos tuvo que tocar tan frío

por qué a nosotros

sabías demasiado

y abril se acaba

todo se acaba

se que alguna vez prometí escribirte

pero la tinta se acaba

y también mis versos

6 mayo 97

se que alguna vez

se hundieron mis ojos

pero el ácido se evapora

y vuelve

se que alguna vez

prometí dejarte

pero no puedes abandonar lo que es tuyo

lo que dejaste resbalar

en un descuido

el rey nos observa

cuídate del frío

de la soledad

el rey nos va a llevar

por la calle

por tu cuerpo

por tu sangre

yo quiero ir con él

pero no quiero ir sola

en silencio

sin dolor

no podría dejarte

a ninguno

torcidos por la realidad

el rey no se olvida de nadie

>>>>>>>>>>>

Tu mirada. Tu piel. Tus gestos. Tu desesperación. Tu agresividad. Tu ternura. Tus labios. Tus dientes. Tu lengua. Tus dedos. Tu impaciencia. Tu deseo. Tu erección. Tu silencio. Tus gemidos. Tu peso. Tu facilidad. Tu rutina. Tu sudor. Tu aliento. Tu saliva. Tu sueño. Tus ronquidos. Tu cansancio. Tu jadeo. Tus posiciones. Tu experiencia. Tu terquedad. Tu sacrificio. Tus movimientos. Tus susurros. Tu semen. Todo, como el mar, me pertenece.

>>>>>>>>>>>

20 mayo 97

rogue que no te fueras

insistí

en silencio

con el rostro humedo

besándote por última vez

pensando que nada es para siempre

Palabras. Palabras. Palabras. Que quisieron ser poemas. > 1997 – 2000

Relatos de Emergencia > 2014

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#1

Amenza de aborto. Pensé por qué meterse en estos problemas. Por qué jugar a ser mayores. Llega ella a buscarme por un sangrado. 19 años. Estudia y trabaja en un call center. Y además lleva 10 semanas de vida en su vientre. Llega él. 19 años. Estudiante. Casi llorando, no quiere verla sufrir ni perder a su primer heredero. Me conversan. Yo pregunto. Indago un poco más sobre sus vidas. Cómo llamar a la mamá de esa chica que puede ser mi hija a decirle que está apunto de perder a su nieto. Me cuentan que no tienen dinero. Pero aún así no los veo complicados, los veo felices. Con la desesperación de salvar una vida. Les di una ambulancia y medicinas. Al día siguiente él va a agradecerme mientras ella está salvando a su bebé en el hospital. Quieren tener a su hijo.

#2

Una chica inglesa. Feliz de vivir en Lima y de tener un novio macho latino peruano. Celoso por supuesto. Llega con un corte en el dedo sin cicatrizar hace más de una semana. La curo. Le hablo. Me habla. Me dice que le gusta que su novio sea celoso y como para dejarlo marcado con sangre -literalmente- tiene su dedo. Qué pasó exactamente, no se. Solo bromeo con ella diciéndole que mi novia me pega. Le causa gracia, así como le causó gracia los celos y su dedo cortado.

#3

¿Qué puedo aprender de ti? Me pregunté internamente atendiendo a mi paciente lingüista. Un devorador de libros. Mientras trataba de aminorar sus males físicos, decidí que podría aminorar mis males literarios. Y me atreví a preguntarle, qué podría leer, qué me podría distraer de este mundo. Algo nuevo. Algo que venga de alguien que los libros son su razón de vivir. Murakami, me dijo. Kafka en la Orilla. Y hace poco venía escuchando sobre “un tal Murakami”, se que mi novia ya terminó de leer un libro suyo. ¿Conicidencia? ¿Buen augurio? Murakami será.

#4

¿Qué es la tristeza? La verdad nunca supe. Nunca me tocó. Nunca la toqué. Alguna vez quise por ahí coquetearle, pero no pasó de ‘one night stand’ hasta hoy. Vi como distraída caminaba hacia mi consultorio. Como sonriendo escondía lágrimas que mojaban algunos recuerdos. Vi como Don Javier se sentaba frente a mi, sin mirarme, pero con ganas de hablar. Y yo con ganas de escucharlo sin estetoscopio ni cartel de médico.

– Ya tengo mis resultados, ya se lo que me pasa, ya se lo que tengo. Tengo Alzheimer. Y tengo una soledad en el corazón que me mata. Tengo tristeza en todo mi cuerpo. Hoy vi una gaviota y ya no me importaron mis resultados. No me importó lo que empezaría a olvidar. Me estremeció lo que empecé a recordar. A ella. Al amor de mi vida. A los días que pasábamos mirando gaviotas. Le encantaban las gaviotas porque son monógamas me decía. Hasta que la muerte las separe. Y ya nos separó. Después de cuarenta años juntos como gaviotas. Como las gaviotas que le gustaban ver por la ventana. Espigadas. Felices. Cómo tú mi amor. Nunca te voy a olvidar. –

Esa tarde en mi consultorio, escuché como nunca.

Relatos de Emergencia > 2014

Amor Base Tres > 2004

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Amor llamando a base. Amor llamando a base. Base no responde, que raro. O es el amor el que no sabe llamar.

Cuando no se tiene, el tan manoseado amor después de los treinta ya no es amor, es una especie de pantalla, es un yo también puedo (y quiero?) lo que ella tiene. Es tratar de entender por qué recién se nos explica o recién entendemos que el amar es un arte, ahora que ya no tenemos ganas ni tiempo de aprender y menos de estudiar. Y sobretodo, ahora que es tan difícil encontrar alguien que nos enseñe y nos tenga paciencia.

El amor base tres es el dudar si realmente existe, si realmente va a existir en nuestras vidas demasiado ocupadas. Es el ponernos por un desquiciado instante al nivel de Angelina Jolie –si ella adopta por que yo no-. es el ir pensando en el padre del pobre hijo sin padre. Inteligente, no demasiado feo, sano y conocido por supuesto, para no tener que dejar unos miles en el semen bank.

El amor base tres es el pensar que cada amante será el último, el prometer ya no meterte con alguien conocido, convencerte que tiene que llegar uno nuevo, uno no contaminado. hasta que llega ese nuevo y a los 15 días pasa al equipo de los conocidos.

Después de uno, dos, tres, cuatro o los que creas convenientes de esos chicos que pasan por tu vida y por unos momentos, sólo por unos momentos, se vuelven en el “y si fuera el amor de mi vida”. Y si con este me quedo? Y muchas veces no eran the one. Esto pasa mucho en el amor base tres, sabes en ese subconciente colectivo social que tienes que quedarte con uno, pero ya. Pero a la vez necesitas un hombre all inclusive, ya a estas alturas no vas a pagar extras, o todo o nada, una versión bastante rara de encontrar. Y claro, cuando no la encuentras, te empiezas a conformar con lo que traiga el paquete.

De niña nunca soñé con casarme y tener hijos, me gustaban las historias de Barbie saliendo a fiestas con Ken y sus amigas, pensaba era una vida divertida. Ahora en mi base tres y viviendo una vida de Barbie –desgraciadamente sin su cuerpo-, no niego me gustaría encontrar the one all inclusive, sin desesperación ni depresiones a lo Bridget Jones, pero creo ya estoy preparada para recibir la llamada a base y esta vez sin interferencias.

Amor Base Tres > 2004

what’s love got to do with it > 2004

Cada vez que te veo, pierdo el control. Me gustas demasiado. Y lo que sigue es una cantidad considerable de elogios y promesas que saben bien pero no llegan a digerir, no llegan a ser parte de esa cadena alimenticia que te lleva al amor. Es lo más romántico de una película con Meg Ryan, pero es sólo eso, lo más romántico, el trailer, pero jamás la película completa. Que hace falta para que una vez que compramos las entradas, nos quedemos hasta el final, con refill de canchita y todo. Tina Turner tenía razón, no tenemos ni la más mínima sospecha de lo que el amor tiene que ver en todo esto, aunque hagamos creer que sí.

what’s love got to do with it > 2004