A veces solo tienes que moverte un poquito

Hace unos días soñé.

Tuve un sueño que recuerdo clarísimo. Recuerdo muy bien lo importante al menos y eso definitivamente no es muy común. En los últimos años, he despertado con la sensación de haber soñado algo relacionado a un tema, pero no pasaba más allá de eso.

Era un cielo azul.

Azul intenso.

No muy oscuro, no muy claro.

Esa hora que ni es de día ni es de noche y generalmente estás terminando algo o a punto de iniciarlo. Era más cerca de la noche que del día definitivamente y ahi estaba bajo ese cielo azul, azul intenso y además estrellado, un juego de columpios. Como los de antes que hasta hoy existen, en más variantes que en los años ochenta, pero con la misma mecánica y funcionalidad.

El ambiente es el que era un poco difuso al despertar, pero en el sueño era muy claro, que era una habitación sin techo, alguien la limpiaba o acomodaba.

Yo vi el columpio, me emocioné y sin pensarlo subí a columpiarme. Empecé a darme impulso con los pies, para llegar lo más alto posible. Esa era la consigna, lo más alto posible. De a pocos me balanceaba, pero había un fierro del mismo columpio muy cerca, me golpeaba. Y si me elevaba un poco más, mis pies estaban a unos escasos centímetros de golpear a la señora que ordenaba ese espacio que entiendo era mi espacio.

Un poco frustrada por no poder volar cada vez más alto, más lejos, decidí sentarme al revés, mirando al lado opuesto. Y empezar nuevamente a impulsarme, los pies adelante, los pies para atrás. Y así, con cada movimiento fui tomando velocidad, tomando vuelo. Cada vez más alto. Cada vez menos esfuerzo. No me chocaba con nada. Con nadie. Veía las estrellas más cerca y una sensación de felicidad. De libertad.

Y listo, desperté.

El sueño perfecto, ni más ni menos.

El mismo columpio, solo había que voltear.

Mirar desde otra perspectiva.

A veces solo tienes que moverte un poquito.

A veces solo tienes que moverte un poquito

Sin gas y descafeinado

En una tarde fría en Madrid entra un señor a un restaurante.

Era el restaurante del hotel donde estaba hospedada, entra este señor, se sienta en una mesa pequeña, pide dos bebidas, se sienta a leer un periódico y llama a creería era su esposa a avisarle que se encontraría con alguien, posiblemente. Hasta donde estuve no llegó nadie.

Lo que llamó mi atención es que el señor pide por favor un café descafeinado y un agua sin gas. Automáticamente en mi mente pensé, pero que tío para más aburrido, café sin cafeína y agua sin gas, sin alegría burbujeante. Y en segundos imaginé su vida así, lo juzgué por su pedido, un hombre sin gracia. Absolutamente irracional mi pensamiento, claro está, pero fue inevitable que mi mente viaje por ese lado ante ese pedido que captó mi atención, tanto así que escribí algo sobre ello y tú lo estás leyendo ahora.

Y a los segundos también me dije,

-¿Pero no es esa la vida que buscas?

Estar en un café sin nada que te altere, sin llamadas, sin celular en mano.

Tanto como quiero llenarme de ocupaciones también quiero quitármelas, principalmente del espacio mental. De ese espacio que no para y siempre quiere más.

Estar solo leyendo sin apuro y por placer, con un café y un agua. Así de simple. Con cafeína y con gas en mi caso, pero café y agua al fin y al cabo.

Sin gas y descafeinado

Mi Taxi Driver

Pedí un taxi para regresar a casa, lo esperé unos minutos, llega, y al subir me sentí cómoda porque era un auto moderno, limpio, con aire acondicionado. Todo bien.

En la radio terminaba de sonar una canción de Reik o Río Roma, me van a disculpar no domino mucho ese género musical, pero sí la canción me era conocida. Inmediatamente después empieza:

Laura no está, Laura se fue y no la encontraré en tu piel, es enfermizo sabes que no quisiera besarte a ti pensando en ella.

Lo primero que pensé fue, interesante, la pinta de este chico no la relaciono con la música que estamos escuchando. Joven, una combinación de rasta con chico malo, tatuajes, anillos.

Lo segundo es que estaba manejando rápido, algo más rápido de lo se espera normalmente, pero manejaba seguro, noté que sabía manejar rápido, no frenaba y aceleraba, no movía el auto en forma brusca.

Viajaba nerviosa y confiada a la vez mientras me gustaba escuchar Laura no está Laura se fue.. muchos sentimientos, muchas emociones en tan pocos minutos.

Y claro que este blog no trata de mi experiencia en el taxi.

Pero todo eso que sentí es la vida finalmente.

Un buen soundtrack de fondo.

Y no necesariamente de la música que te guste, mejor aún si es una música que acompaña y que va bien en ese momento, sea te guste o no. Escucha, siente el momento.

Prejuicios con la gente que ni conoces, con la que sí, hasta contigo.

Tenía que haber estado escuchando reggae porque tenía dreads, rock porque tenía tattoos y anillos. I don’t think so.

Acelera sin problema

Si a veces tienes que ir rápido o tienes que viajar por la vida con alguien que va rápido y hacia algo bueno. Dale, vamos, acelera, porque si vas seguro, vas bien. Pasa lo mismo si la velocidad es menos, lo importante es avanzar.

Buen movimiento

Buen soundtrack

Buen destino

Y tratar que sea una buena vida.

Mi Taxi Driver

Hoy no estoy para esto

Y cuando lo vas a estar, ¿lo sabes?

¿lo intuyes?

¿quieres saberlo?

¿te da igual?

Mejor scrolleas y ¿te olvidas un rato de todo?

Si hoy no estas listo, 

es muy probable que no sepas cuándo lo vas a estar y es porque no tienes cómo saberlo.

Hoy no estoy para hablar contigo.

Hoy no estoy para tener esta conversación.

Hoy no estoy para asistir a esa reunión.

Hoy no estoy para salir a cenar.

Hoy no estoy para salir a bailar.

Hoy no estoy para visitarte.

Hoy no estoy para escribirte.

Lo haré cuando esté listo.

Pero el problema es que puede que nunca lo estés, si no pruebas, si no haces, si no dices, si no caminas, si no corres, si no empiezas.

Si no empiezas.

Nunca se me hubiera ocurrido que la palabra empezar fuera tan importante. Es la única acción que te lleva a algo. Que te acerca a lo que quieres para que no se quede solo en un sueño, en una idea, en un concepto, en un que hubiera sido si.

Te pasa que alguna vez o muchas veces dices que nunca tienes tiempo para nada. Para nada. Piensa qué es ese nada, es justamente lo que te llena, lo que te gusta, ese nada es todo. Ese tiempo que no le das a lo que te gusta porque dices que no tienes un minuto en tu vida, te puede estar quitando algo importante, algo que te llena.

La próxima vez que pienses

hoy no estoy para eso

piensa que mañana puede que tampoco.

Todos tenemos algo para sanar

algo por solucionar

algo por olvidar

Pero si vas a esperar estar bien para hacer las cosas, podría pasar que sigas esperando.

Hazlo.

Mándate.

Total.

Hoy no estoy para esto