Te cuento mi sueño

Aprovechando que me acuerdo y que además son divertidos los sueños (a veces). Son esa realidad paralela, que solo Dios sabe cómo llegan a tu mente y se recrean en imágenes mientras duermes. Será de lo que hablas y miras durante el día, lo que se queda en tu subconsciente. A veces para los más susceptibles, pueden ser avisos premonitorios. Los sueños sueños son y siempre tendrán muchísimos enigmas.

Aquí vamos con el mio.

Calculo fue entre las seis y las siete de la mañana, luego de una noche de insomnio, donde minutos antes, a eso de las cinco, estaba analizando salones de belleza para cortarme el pelo.

Ahora sí, vamos al sueño.

Yo estaba en España, más que probable que sea en Madrid que lo tengo más fresco de un viaje a inicios de año. Paseaba con una amiga, Pati se llama, que ahora vive en Florida y dicho sea de paso, no nos hablamos seguido, pero cuando hablamos, intensa la cosa.

Bueno, estábamos paseando por alguna plaza, mucha gente alrededor. Y ella tenía que ir a atender a sus hijas, así que le dije para encontrarnos en la noche, en un lugar específico, en alguna zona de bares mejor y estando ahí decidimos dónde aterrizar.

Al irse mi amiga me quedo paseando sola en esta plaza llena de restaurantes. Y de repente ya estoy sentada en una mesa, grande, rectangular, con mantel de papel blanco y con flores encima. La comida la servían sobre el papel blanco, sobre el mantel, no habían platos, pero no lograba distinguir lo que servían, solo unos trozos de sandía que probé uno y estaba muy rico, fresco.

La mesa ya estaba llena, de personas mayores que yo, señoras entre los setenta y ochenta serían. A mi izquierda, el único hombre que al parecer era un nuevo novio y a mi derecha, mi mamá. Al ver el ambiente ya sabía que me quedaría un buen rato y que no iba a llegar al encuentro con Pati más tarde, era imposible. Y fue cuando desesperadamente quería comunicarme con ella, momento de estrés en el sueño que andaba tan relajado. No podía marcar, había cambiado de número, la tecnología era como de otra época. Es más, el celular era gris oscuro y no combinaba bien dentro del styling de mi sueño, un color muy muerto y sin gracia, que desentonaba para mal.

Luego, después de un buen rato estresada y angustiada por no poder hablar con ella para avisarle, sin razón aparente, me olvidé del tema, me olvidé de mi amiga y empecé a tomar vino. Me estaban sirviendo una copa y la vi tan grande que intuí que pesaba mucho. Entonces lo que hice es cargarla con mucha fuerza, pero no, era muy liviana, así que salió por los aires, bailando y moviéndose en cámara lenta. Yo, asombrada y sorprendida, lo único que quería era que al bajar y volver de su pequeño paseo, no se derrame, así que puse la cabeza y la cogí en el aire con el ojo. Sí, con el ojo, eso puede pasar en un sueño. Sonreí triunfante y miré a mi izquierda donde mi nuevo novio y tres señoras reían con cara de asombro. No se distinguen rostros en mi sueño. Solo yo me veo definida y una de las señoras.

Esta señora en particular era pequeña, pelo oscuro algo marrón rojizo lacio por debajo de las orejas, hizo un gesto muy especial, de ¡no lo puedo creer! Y me dio tanta risa que con la carcajada me desperté. 

Por escandalosa.

Te cuento mi sueño

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