Bailamos o somos novios

Habían fines de semana que saltaban esas dudas por un momento y luego de disipaban. 

Ubiquémonos en el tiempo, año más o menos 2005, entre jóvenes y adultos. Una edad que no sabes bien si ya ‘debes sentar cabeza’, estar casado o pensando en tener hijos o hacer lo que te venga en gana con tu vida. También estábamos quiénes simplemente vivíamos el momento sin pensar en ninguna opción aún.

Cada fin de semana religiosamente asistíamos a un bar para conversar y tomar unas cervezas. Luego del bar y antes de las tres de la mañana que los locales empezaban a restringir los ingresos, caminábamos unas cuadras hasta la discoteca para bailar sin parar hasta casi las seis.

La música iba entre los ochentas, noventas, con un estilo synth pop, new wave, indie. Muy buenos temas, buena mezcla. Un local oscuro como el feeling de su música y una barra no muy prometedora, donde pedir cerveza era lo más seguro.

Ya se sabía qué canción seguía o qué canción ponía a bailar a todos y a dar algunos grititos de emoción y cantar eufóricamente mirando a la cabina del DJ como si estuviéramos en un concierto. Otros bailaban con los parlantes y algunos mirando la pantalla de videos. Grandes noches.

En esa confusión de temas, conversaciones, luces en medio de la oscuridad, dos personas se reconocían, y empezaban a bailar uno cerca del otro. Al ritmo de la música se acercaban poco a poco, paso a paso, ritmo a ritmo, cantada a cantada hasta quedar uno frente al otro, como si hubiera existido la pregunta: ‘¿quieres bailar?’

Poco después ya estaban de la mano y bailando como si hubieran llegado juntos.

Así cada sábado. Novios Bailables, puede ser una nueva categoría y se resuelve el misterio del título.

Bailamos o somos novios

Hello Emotions.

Todos se sienten más emocionales en algún momento. Definitivamente no todos a la vez porque sería una desgracia. Una depresión que tocaría fondo, muy al fondo. Todo el mundo se oscurecería hasta que en algún momento todos volvamos a un nivel energético positivo.

Pero eso es una fantasía.

Lo up and downs son individuales, independientes. Vienen de a uno.

Paso por aquí solo para dejar frases de canciones que a mi me ‘tocan’, me causan algún efecto. Alguna sensación. Alguna emoción.

Estos días que están cómo ‘especiales’, no estoy segura si por algún planeta retrógrado, alineado o por simple gusto y gracia de la vida.

Pero previo a llegar a las frases de canciones, tengo ganas de contarles que vi la película con Ryan Goslin, Project Hail Mary que le hicieron fama de buenísima, la mejor de estos tiempos, que te saca todas las emociones. Debo confesar que más emociones me causó Barbie que esta película. Cero. Ni una risa. Ni una lágrima. Raro, pero es cuando te das cuenta, que no todos sentimos igual, claramente. Depende no solo de la persona, si no del día en qué estés.

Y también fui al teatro a ver El Túnel, una obra con música de los ochentas y noventas que sí generó más emociones, quizá por ser más cercana a mi realidad.

Ahora sí, vamos con las frases de canciones que a mi me causan algún efecto. Así la escuche hoy o cuando la escuché cinco, diez o veinte años atrás. Solo unas cuantas, porque deben haber muchísimas letras. Porque soy de las que prestan más atención a las letras que la música.

If you leave don’t look back, please don´t take me all away.

No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.

One day we gonna live in Paris, I promise.

And I told you to be patient

And I told you to be fine

But if you wait around a while I’ll make you fall for me

(I promise you)

I wish, I could just make you turn around

Turn around and see me cry

No habrá fiestas para mañana

Abandónate, abandónate

Como una hoja en el viento ¡viento!

How I wish

How I wish you were here

And I thank you

For bringing me here

For showing me home

Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte

Carricoches de miga de pan, soldaditos de lata

Me ha pasado mi hora, ¿quién robó mis años?

Cambio toda esta familia por un segundo con vos

Buscando otro cuerpo, otra voz

Fui consumiendo infiernos

Para salir de vos

The wind in my hair makes me so aware

How good it is to live tonight

An older version of me
Is she perverted like me?
Would she go down on you in a theatre?


Como aquel entonces

Tan solo era un niño

Y en esa pobreza

Que feliz yo era

Hello Emotions.

Yes I do.

Veía tele en la cama, en mi cuarto y me escriben.

Estamos comiendo un Zambito (es un helado conocido en Lima) a unas cuadras de tu casa.

Ven

¡Voy!

Me escribe mi amiga. Vamos a Paracas tres días.

Una propuesta demasiado provocadora, quizá subida en inversión para pocos días.

¡Vamos!

Siempre comemos en los mismos sitios, rico, interesante, local bonito, pero probemos otra cosa.

¡Probemos!

Ya tomé un par pero me provoca un Negroni más.

Si quieres, puedes.

¡Qué pase el Negroni!

Qué dolor de pies y ya son casi las cinco de la mañana.

Qué buena canción ¿una más?

¡Cinco más por lo menos!

Todo el trámite de viajar para cuatro días. Cómo estará el clima. ¿Será muy caro?

¡Compra el pasaje!

Y así una cantidad de propuestas todas decentes hasta ahora que por ahí te sacan de tu zona de comfort solo un poco, nada exagerado, pero que hacen la diferencia cuando dices Yes I Do. Se siente buenísimo quedarse en casa en las noches viendo streaming, descansando, organizándote para el día siguiente, pero ¿todos los días?

Hoy un amigo me responde a una mini filosofada esta mañana, así:

“Eso refuerza lo que dice aquel sabio filósofo Bad Bunny “vamo a disfrutar, que nunca se sabe si nos queda poco”

Burla o no. Su razón tiene.

Yes I do.

Yo sí quiero flores

Últimamente escucho mucho que para qué flores.

Para qué me van a regalar flores.

No quiero.

No quiero tenerlas en un florero, que además me da trabajo de ponerle el agua, para que se mueran a los dos días.

Prefiero algo que dure más.

Un bolso.

Ropa.

Una gift card quizá.

También podemos ir a cenar, invítame a ese restaurante nuevo.

Confieso que yo también caí en esa tendencia y me dejé llevar por la onda de mujeres no tan sensibles que ya no se emocionaban por un ramo de flores.

Hasta ahora, que scrolleando en un momento zombie que no paraba de pasar reel tras reel, escucho a Drew Barrymore entrevistando a un chico que decía que las flores son para eso.

Están hechas para durar un momento.

Poco tiempo.

Y eso las hace especiales, eso hace especial el momento en el que te las regalan. Es solo disfrutar el momento en el que te llegan y las horas de vida que le quedan.

Ahora sí quiero recibir flores y darle atención a ese momento especial.

Puede haber un motivo como que ninguno y eso es mejor, que lleguen por puro gusto.

Ya no voy a pensar que van a morir pronto.

Voy a admirarlas, a ponerlas en el lugar que merecen.

Cuántos momentos igual que las flores se mueren antes de estar en unas manos, en un florero, en una mesa. Cuántas veces haces una historia en tu cabeza de lo que va a pasar y de lo que pudo pasar antes de vivir el momento. 

Hay que hacer que pasen cosas.

Hay que vivirlas, disfrutarlas. Justo cuando están ahí, para nosotros.

Cuando recibas flores, no pienses en qué vas a hacer con ellas, no pienses que se van a morir, no pienses que mejor hubiera sido otro regalo, no pienses que son feas.

Mejor piensa en por qué te las dieron, por qué te las mereces, admíralas, ponlas en un florero y date cuenta como cambia todo el ambiente. Cómo cambias tú por lo lindo que se ve.

Recibe las flores.

Vive el momento.

Yo sí quiero flores