Veo Animales Everywhere

Hace poco en una clase de concepto y creatividad publicitaria puse en tela de juicio mi amor por los animales. Pero más que amor por los animales, así en general, fue un poco traumático haberme dado cuenta que no guardaba recuerdos con “Osi”, un Chow Chow demente que vivió con nosotros desde los 3 meses hasta los 13 años. Algunas víctimas suyas quizá lean esto y se acuerden de él.

Yo por lo menos no tengo ningún recuerdo memorable que si lo cuento les haga botar una lágrima como por ejemplo sentarnos juntos a ver televisión, que se quede dormido a los pies de mi cama cuando estaba enferma, que se siente a comer en la mesa como un miembro de la familia, que cariñosamente me jale del pantalón para ir a pasear, que se quede mirando por la ventana cuando salía a estudiar o que corra todas las mañanas a despertarme con besos y lenguetazos.

Más bien miro la cicatriz en mi brazo y recuerdo sus mordidas por evitar atacar a una amiga querida. Cuando quizo morder en el estómago a mi papá por hacerse el gracioso y querer comerse su comida. Recuerdo los gritos desgarradores de la amiga española de mi mamá siendo atacada en el patio de la cocina. No puedo olvidar el sonido de sus uñas resbalándose en el piso por querer correr a atacar al jardinero. Cuando de puro cariño se puso en dos patas sobre la mamma y la tiró en el jardín. Recuerdo sus mini ojos de loquito mirándome con la lengua morada afuera. Cuando me caí sobre aceite de carro por defenderlo de un Pastor Alemán. Y como olvidar cuando fui a bautizarlo en la iglesia frente a mi casa, en una bendición para perros.

Lindo mi Osi. Muy malcriado. Muy despeinado. Por ahí andará, en el cielo mordisqueando a cuanta almita se le cruce. Primera vez que escribo sobre él y pienso que no es necesario emocionarse hasta las lágrimas para querer. Me basta con tener anécdotas para sonreir, para mover la cabeza aprobando sus locuras. Me basta acordarme.

No tengo ni una foto de él y no volví a tener una mascota, por eso también pensé que era insensible a la convivencia con los animales, pero fue en esa clase, la que mencioné al inicio, que me hicieron dar cuenta que estaba rodeada de animales en mi depa, regalados, comprados, adquiridos, de cerámica, de metal, de plástico, de lo que fuera y dónde fuera. Ni el baño se salva. Algo debe significar. ¿Algo me querrá decir Osi?

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