Se siente casi un alivio saber lo que quieres, que muchas veces viene en forma de saber lo que no quieres. A todos les debe pasar en algún momento de su vida. O quizá no. Hay una diferencia muy grande entre vivir la vida que deberías vivir y la que quieres vivir. A veces hasta una combinación de ambas, va muy bien.
El gran tema está, en qué hacer cuando lo descubres.
¿Cómo cambiar ese día a día que viene repitiéndose por miles de días por el qué quieres? ¿Cómo dejar lo que estás acostumbrado a hacer, a ver, a escribir, a hablar por acostumbrarte a hacer lo que quieres?
¿Cómo empezar a crear lo que está en tu mente?
Cuando camino por las calles, por el malecón, por los parques, cruzando puentes, cruzando distritos de día o de noche, todo se empieza a escribir en mi mente, lo que me gusta, lo que no me gusta, lo que acepto y no debería aceptar, lo que quiero escribir pronto, lo que quiero conseguir. Para mi caminar es como un activador de ideas, un coach, un terapeuta, un ‘amiga, date cuenta’.
Pero qué pasa una vez que tienes ese Got it!
Lo que sigue puede ser tan difícil como empezar la dieta, pero nunca imposible.
