¿Probaste tacos?

Cuando salgo a caminar y estoy sin audífonos, me gusta escuchar lo que habla la gente. Las personas con las que me cruzo. No los runners, porque ellos no hablan. Me refiero a los que van al parque a pasear. Los que van con sus perritos. Los que hacen picnic en el malecón. Los que salen para cambiar de ambiente. Para ver el mar.

Pasaron a mi lado un hombre y una mujer, no sé qué relación o parentesco tendrían. Él le dice: ‘Claro como los tacos, ¿no probaste los tacos, la comida mexicana?’

No

Le respondió ella.

Y pensé que cómo no había comido tacos en su vida. Nunca. Jamás.

En ese momento entendí que cada individuo tiene su propio algoritmo. Respondemos, probamos lo que nos parece conocido. Consumimos lo que está a nuestro alrededor, la vida nos pone en un bucle constante. Nos muestra lo que queremos ver. Vemos lo que queremos ver. Escuchamos lo que nos gusta, lo que nos conviene.

Y así se va formando la vida. La vida que quieres tener. ¿O que te obligan a tener? La mujer que nunca en su vida había probado tacos, quizá si nos pusiéramos a hablar me diría que cómo puedo tomar el café sin azúcar. Cómo que nunca has cambiado un pañal. Y que se yo. Mil cosas más que ella da por sentado que todos deben saber o hacer.

Eso es lo interesante. Que siempre te puedes sorprender. Puedes conocer. Puedes probar. Puedes escuchar nuevas canciones. Puedes aprender. Puedes comer algo por primera vez. O por última vez. Puedes bailar esa canción que dijiste nunca bailarías. Conversar con esa persona que nunca se te habría ocurrido antes.  

Rompe el algoritmo. Y si no te gusta lo que ves, siempre puedes volver. 

Espero que después del paseo el hombre le haya invitado unos tacos.

¿Probaste tacos?

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