Todos se sienten más emocionales en algún momento. Definitivamente no todos a la vez porque sería una desgracia. Una depresión que tocaría fondo, muy al fondo. Todo el mundo se oscurecería hasta que en algún momento todos volvamos a un nivel energético positivo.
Pero eso es una fantasía.
Lo up and downs son individuales, independientes. Vienen de a uno.
Paso por aquí solo para dejar frases de canciones que a mi me ‘tocan’, me causan algún efecto. Alguna sensación. Alguna emoción.
Estos días que están cómo ‘especiales’, no estoy segura si por algún planeta retrógrado, alineado o por simple gusto y gracia de la vida.
Pero previo a llegar a las frases de canciones, tengo ganas de contarles que vi la película con Ryan Goslin, Project Hail Mary que le hicieron fama de buenísima, la mejor de estos tiempos, que te saca todas las emociones. Debo confesar que más emociones me causó Barbie que esta película. Cero. Ni una risa. Ni una lágrima. Raro, pero es cuando te das cuenta, que no todos sentimos igual, claramente. Depende no solo de la persona, si no del día en qué estés.
Y también fui al teatro a ver El Túnel, una obra con música de los ochentas y noventas que sí generó más emociones, quizá por ser más cercana a mi realidad.
Ahora sí, vamos con las frases de canciones que a mi me causan algún efecto. Así la escuche hoy o cuando la escuché cinco, diez o veinte años atrás. Solo unas cuantas, porque deben haber muchísimas letras. Porque soy de las que prestan más atención a las letras que la música.
If you leave don’t look back, please don´t take me all away.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.
One day we gonna live in Paris, I promise.
And I told you to be patient
And I told you to be fine
But if you wait around a while I’ll make you fall for me
(I promise you)
I wish, I could just make you turn around
Turn around and see me cry
No habrá fiestas para mañana
Abandónate, abandónate
Como una hoja en el viento ¡viento!
How I wish
How I wish you were here
And I thank you
For bringing me here
For showing me home
Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte
Carricoches de miga de pan, soldaditos de lata
Me ha pasado mi hora, ¿quién robó mis años?
Cambio toda esta familia por un segundo con vos
Buscando otro cuerpo, otra voz
Fui consumiendo infiernos
Para salir de vos
The wind in my hair makes me so aware
How good it is to live tonight
An older version of me Is she perverted like me? Would she go down on you in a theatre?
Y aunque suene obvio, muchísimos subconscientes pueden pensar lo contrario y zambullirse en una scrolleada diaria de reels tan intensiva, que llegas a perder la noción de la vida real, además que nuestro gran amigo Algoritmo nos va a mostrar lo que queremos ver, lo que nos gusta, lo que nos encanta, lo que nos engancha, lo que nos aprisiona, lo que nos hace wanna be. En mayor o menor medida, muchos andamos metidos en este tema.
Y en el 2024, la parte linda de la vida digital se fue de golpe, dando paso a mi vida real sin filtros. Y sin exagerar, pasó de todo en el 2024, todo lo ‘malo’ o lo que terrenalmente se ve como malo, si bien es parte de la vida misma, porque, te paso el dato, la vida no es buena, no es mala, es todo, es una vida con todo mixeado. No creas que alguien está maldito o tiene mala suerte porque le pasan cosas más complicadas y al que le pasa todo lindo es un re suertudo, se ganó la Tinka. La vida es lo que es, una vida, distinta para cada uno.
Y si quieres sacarte la Tinka, tienes que jugarla todos los domingos, no lamentarte no haber ganado cuando ni siquiera la juegas… dah.
Volviendo a lo mio. Podría decir que nunca sufrí, nunca lloré de verdad en mi vida hasta el 2024. Mi vida burbuja con lunas resistentes al drama, cambió en ese año, pero la práctica de años anteriores creo que me mantuvo cool, mientras mis prácticas más espirituales de los últimos años me mantienen equilibrada.
Igual que las películas que cuando ves alegría extrema, sabes inmediatamente que la tragedia empezará pronto, pues bien, algo casi casi semejante fue en la real life. Salía de un 2023 de celebraciones por los grandes 50, con un primer viaje espectacular con amigas, empalmando un viaje con mi baby a New York que tanto amábamos. Y con muchos planes de grandes decisiones y cambios…. Que no eran los mismos planes que tenía el 2024.
Muere mi papá finales de marzo. En ese mismo mes pero alrededor de quincena, mi baby, que sí puedo decir sin caer en cursilerías o frases hechas que era el amor de mi vida, eramos tal para cual, pero en ese mismo mes le dieron la noticia que tenía cáncer de páncreas y el 2 de mayo, mes de su cumple, muere. Y todo cambia.
Empiezo a entender lo que es sufrir una pérdida, a entender lo que significa la muerte tanto a nivel tierra como a nivel espíritu. A cambiar de planes. A cambiar de humor. A esperar que abra la puerta como todos los días y yo correr a recibirlo como todos los días. Y a aceptar la famosa frase, ‘todo tiene solución menos la muerte’. Aquí no hay vara que te ayude, ni pasadas de tarjeta.
Entendí como perder alguien tan cercano, no solo te cambia el corazón y la mente, el cambio viene completo, en el día a día, porque la vida no para, todo sigue avanzando y tú tienes que seguir también, cambiando el ritmo, cambiando prioridades, reinventando escenarios y rutinas. Y es ahí cuando me doy cuenta de la gente que está a mi alrededor, que por más independiente que sea, la ayuda emocional, la ayuda material, la ayuda tácita, la lejana, la cercana, toda ayuda es bien recibida y valorada cuando llega en un buen momento.
Gran bienvenida del 2024 con dos grandes pérdidas, que cumplieron sus planes en la tierra y siguen viviendo de otra manera espiritual y que eso también es parte de la vida. Para mi tener eso claro, me ayudó bastante en dejar ir.
Y el año siguió dándome novedades, como reivindicandose de todo lo que no me habían dado los años anteriores, nunca antes había frecuentado tanto una clínica y jamás me habían operado, pero de un momento a otro mis bolsas de Zara pasaron a ser bolsas de Sanna y mis búsquedas en google pasaron de ‘dónde viajar’ a ‘a los cuántos días puedo barrer después de una histerectomia’.
Y al final del día o del año (pasado), para mi todo se resume en lo que dijo el padre en la misa de gallo: ‘no tienes la culpa de la cara que tienes pero sí de la cara que pones’. Ponle buena cara a lo que pase, porque tienes que seguir viviendo y los que se fueron están muy bien lejos de la tierra y si nos ven, nos sienten, para qué darles más problemas que no pueden resolver. Esto no significa bloquear la tristeza, significa llevarla de la mejor manera posible y en mi caso me queda claro que fue un año especial por decirlo de alguna manera pero no lo tomo como un año trágico o malo y no me pongo a decir ‘por qué a mi!!!’.
No me nace hacerlo, no me nace ponerle al 2024 el adjetivo de malo y estoy feliz de no hacerlo, porque veo oportunidades de cambio, de mejora con cada cosa que pasa.
Es tan difícil saber cómo y cuándo vas a reaccionar ante ciertos eventos, no lo sabes hasta que pasa y hasta que escuchas opiniones, algunas que pides, otras que no, pero ahí está todo, servido en bandeja para que tomes lo que te convenga. Y cada situación, cada duelo, cada enfermedad, cada alegría, cada cambio es distinto en cada persona, esto me hace volver al tema de los reels de Instagram, el que estuvo en fuerte tendencia en diciembre 2024 de ‘escuchamos pero no juzgamos’.
Ya estamos en el 2025, vívanlo, disfrútenlo sin presionarse tanto. No sabes cuándo o cómo cambian tus planes o tu idea de la vida. Vivan más y mejor su vida real que virtual.