Entre el calor y otros demonios

Febrero empezó hot con la temperatura alta y con la vara alta también. Qué te preocupa o qué ocupa más tu mente… dónde veranear, dónde conseguir las promos de Aperol, dónde mostrar tu bronceado, donde comer el vero gelato italo limeño, donde alquilar casa de playa, que diablos hace ‘Al fondo hay sitio’ en China, cuál será el próximo hit de Tito Silva y lo más importante, tan tararaaaannn…. si todo bien con tus resoluciones para este 2025.

Todo bien con calatearse un poco para el astro rey, pero el verano es un elemento distractor que justo llega a este hemisferio iniciando el año, es el amigo que hace bulla, que le gusta la juerguita, que dices ‘uff qué calor’ y ya tienes dos heladas al frente. Hay que mejor estar atento, enfocado, para que no te jale las patas ese amigo endemoniado que te puede alejar de los objetivos del año.

Si no tienes una meta específica, hiciste un vision board, escribiste tus resoluciones, estás en nada. Y es en serio, el año y la vida se van como si los persiguieran los del Tren de Arangua. Lo mejor es que no te roben los días y mucho menos los años. Esta vez si hay algo que quieres lograr, no te distraigas ni bajes la guardia como yo ahora que acepto humildemente que me distraje por un momento alejándome de este relato, al escuchar Electric Feel de MGMT en mi parlante cercano, que automáticamente me hizo llevar mi mano derecha a la copa de vino cercana también.

Todo bien, después de un par de sorbos, una cantadita y movidita sobre mi sitio, volvemos a lo que estábamos y es a no perder el rumbo, focus on yourself, en ese feeling que te trae el 2025, un año especial, al parecer con tanto movimiento de astros.

Cada día dale así sean 20 minutos a tus objetivos y deja para los memes eso de que ya llegó Julio, después de marzo todo pasa volando, mejor no saco el arbolito de Navidad y mucho más etcétera. Esa frase nostálgica de ‘La Vida es HOY’ es lo más real que puedas escuchar en estos tiempos de Elon Musk, meteoritos y más.

Happy Lima summer!

Entre el calor y otros demonios

¡Hola 2025! Vengo a decirte que ‘La vida no es Instagram’

Y aunque suene obvio, muchísimos subconscientes pueden pensar lo contrario y zambullirse en una scrolleada diaria de reels tan intensiva, que llegas a perder la noción de la vida real, además que nuestro gran amigo Algoritmo nos va a mostrar lo que queremos ver, lo que nos gusta, lo que nos encanta, lo que nos engancha, lo que nos aprisiona, lo que nos hace wanna be. En mayor o menor medida, muchos andamos metidos en este tema.

Y en el 2024, la parte linda de la vida digital se fue de golpe, dando paso a mi vida real sin filtros. Y sin exagerar, pasó de todo en el 2024, todo lo ‘malo’ o lo que terrenalmente se ve como malo, si bien es parte de la vida misma, porque, te paso el dato, la vida no es buena, no es mala, es todo, es una vida con todo mixeado. No creas que alguien está maldito o tiene mala suerte porque le pasan cosas más complicadas y al que le pasa todo lindo es un re suertudo, se ganó la Tinka. La vida es lo que es, una vida, distinta para cada uno.

Y si quieres sacarte la Tinka, tienes que jugarla todos los domingos, no lamentarte no haber ganado cuando ni siquiera la juegas… dah.

Volviendo a lo mio. Podría decir que nunca sufrí, nunca lloré de verdad en mi vida hasta el 2024. Mi vida burbuja con lunas resistentes al drama, cambió en ese año, pero la práctica de años anteriores creo que me mantuvo cool, mientras mis prácticas más espirituales de los últimos años me mantienen equilibrada.

Igual que las películas que cuando ves alegría extrema, sabes inmediatamente que la tragedia empezará pronto, pues bien, algo casi casi semejante fue en la real life. Salía de un 2023 de celebraciones por los grandes 50, con un primer viaje espectacular con amigas, empalmando un viaje con mi baby a New York que tanto amábamos. Y con muchos planes de grandes decisiones y cambios…. Que no eran los mismos planes que tenía el 2024.

Muere mi papá finales de marzo. En ese mismo mes pero alrededor de quincena, mi baby, que sí puedo decir sin caer en cursilerías o frases hechas que era el amor de mi vida, eramos tal para cual, pero en ese mismo mes le dieron la noticia que tenía cáncer de páncreas y el 2 de mayo, mes de su cumple, muere. Y todo cambia.

Empiezo a entender lo que es sufrir una pérdida, a entender lo que significa la muerte tanto a nivel tierra como a nivel espíritu. A cambiar de planes. A cambiar de humor. A esperar que abra la puerta como todos los días y yo correr a recibirlo como todos los días. Y a aceptar la famosa frase, ‘todo tiene solución menos la muerte’. Aquí no hay vara que te ayude, ni pasadas de tarjeta.

Entendí como perder alguien tan cercano, no solo te cambia el corazón y la mente, el cambio viene completo, en el día a día, porque la vida no para, todo sigue avanzando y tú tienes que seguir también, cambiando el ritmo, cambiando prioridades, reinventando escenarios y rutinas. Y es ahí cuando me doy cuenta de la gente que está a mi alrededor, que por más independiente que sea, la ayuda emocional, la ayuda material, la ayuda tácita, la lejana, la cercana, toda ayuda es bien recibida  y valorada cuando llega en un buen momento.

Gran bienvenida del 2024 con dos grandes pérdidas, que cumplieron sus planes en la tierra y siguen viviendo de otra manera espiritual y que eso también es parte de la vida. Para mi tener eso claro, me ayudó bastante en dejar ir.

Y el año siguió dándome novedades, como reivindicandose de todo lo que no me habían dado los años anteriores, nunca antes había frecuentado tanto una clínica y jamás me habían operado, pero de un momento a otro mis bolsas de Zara pasaron a ser bolsas de Sanna y mis búsquedas en google pasaron de ‘dónde viajar’ a ‘a los cuántos días puedo barrer después de una histerectomia’.

Y al final del día o del año (pasado), para mi todo se resume en lo que dijo el padre en la misa de gallo: ‘no tienes la culpa de la cara que tienes pero sí de la cara que pones’. Ponle buena cara a lo que pase, porque tienes que seguir viviendo y los que se fueron están muy bien lejos de la tierra y si nos ven, nos sienten, para qué darles más problemas que no pueden resolver. Esto no significa bloquear la tristeza, significa llevarla de la mejor manera posible y en mi caso me queda claro que fue un año especial por decirlo de alguna manera pero no lo tomo como un año trágico o malo y no me pongo a decir ‘por qué a mi!!!’. 

No me nace hacerlo, no me nace ponerle al 2024 el adjetivo de malo y estoy feliz de no hacerlo, porque veo oportunidades de cambio, de mejora con cada cosa que pasa.

Es tan difícil saber cómo y cuándo vas a reaccionar ante ciertos eventos, no lo sabes hasta que pasa y hasta que escuchas opiniones, algunas que pides, otras que no, pero ahí está todo, servido en bandeja para que tomes lo que te convenga. Y cada situación, cada duelo, cada enfermedad, cada alegría, cada cambio es distinto en cada persona, esto me hace volver al tema de los reels de Instagram, el que estuvo en fuerte tendencia en diciembre 2024 de ‘escuchamos pero no juzgamos’.

Ya estamos en el 2025, vívanlo, disfrútenlo sin presionarse tanto. No sabes cuándo o cómo cambian tus planes o tu idea de la vida. Vivan más y mejor su vida real que virtual.

¡Hola 2025! Vengo a decirte que ‘La vida no es Instagram’