Cada vez que te veo, pierdo el control. Me gustas demasiado. Y lo que sigue es una cantidad considerable de elogios y promesas que saben bien pero no llegan a digerir, no llegan a ser parte de esa cadena alimenticia que te lleva al amor. Es lo más romántico de una película con Meg Ryan, pero es sólo eso, lo más romántico, el trailer, pero jamás la película completa. Que hace falta para que una vez que compramos las entradas, nos quedemos hasta el final, con refill de canchita y todo. Tina Turner tenía razón, no tenemos ni la más mínima sospecha de lo que el amor tiene que ver en todo esto, aunque hagamos creer que sí.