Define Amistad.

Hay varios estilos de amigos.
Nunca lo había analizado así tan racional. Como un menú de amigos. Como una carta de tu restaurante favorito.

Puedes elegir con quien hablar de negocios. Con quien salir a probar nuevos restaurantes, sobre todo aquí en Lima que abren un restaurante a la semana. Estoy exagerando quizá pero casi.

Amigos para bailar y beber.
Amigos para filosofar y dramatizar.
Amigos para reírte solo con mirarse.
Amigos para viajar.
Amigos para ponerte al día con podcast de audios interminables para sacar conclusiones de vida.
Amigos para conciertos.
Amigos para shopping.
Amigos fitness.
Amigos para compartir reels.
Amigos para renegar de la vida.

Amigos mix and match que van bien para todo lo anterior enfatizando en algunos temas y categorías. Definitivamente cada uno tiene especialidades y maestrías donde destacar.

Y todo este análisis semi exhaustivo del tipo de amistades, nace de una conversación con un amigo que no tengo claro ahora en qué categoría o categorías posicionarlo pero es algo parecido a mi asesor personal también y fan de los vinos. Hablábamos de algo que es mejor hablar con cierto estilo de amistades y de ahí surgió el concepto de haber un amigo para cada tema.

Y además, días después tuve la suerte (casi no llego) de ir a una reunión con un compañero de escuela que estudiamos juntos desde cuarto de primaria, unos cuatro cinco años, luego se fue a otro país. Pocos años y tantos a la vez. Equis cantidad de años significa mucho o poco dependiendo la etapa de vida y edad en la que estés.

Llego a esa reunión y ahí estaba él.
Sin vernos desde hace treinta y ocho años. Wow. Muchos años realmente.
Y suena a frase cliché pero realmente parecía que nos habíamos visto el día anterior.
La misma confianza. Cariño auténtico. Conexión inmediata.
Y analizando el tema. Ese tipo de conexiones libres de interferencia yo creo se logran además de tener una buena energía de ambas partes es también cuando te conociste, en este caso de niños, cuando no había mucha contaminación mental.

Hoy que existen más estilos de comunicación, hay amigos con los que dividimos (hablo en plural porque creería que la mayoría hace lo mismo) _ dividimos las conversaciones según el medio de contacto: WhatsApp, correo, Instagram.
Y en los mismos treinta minutos podemos hablar con la misma persona diferentes temas por los diferentes medios.

Yo tengo pocos amigos y los temas los dividimos según el medio de contacto. Así que al final son muchos amigos.

Define Amistad.

Literal, es tu vida.

Alguna vez te dijeron 

-Es tu vida haz lo que te dé la gana.

-Haz de tu vida lo que quieras. 

-Total, es tu vida. Haz lo que quieras. 

Y todo eso sonaba a despectivo, a amenaza, a sarcasmo puro y duro. 

Pero es así, es tu vida.

Parece obvio, pero yo siento que recién me doy cuenta lo que significa ser dueño de una vida. Es como dejar de vivir en automático.

A veces hasta (creo) me doy cuenta de cómo viven los demás y lo veo como algo en paralelo, ya no como parte de mi vida. 

Me explico mejor. 

Cuando alguien que conozco hace, dice, deja de decir – pienso en esa acción por un momento y entiendo que es parte de la vida de esa persona, no de la mia.

Me sigo explicando mejor.

Hace dos años mueren mi papá y mi novio con un mes y días de diferencia.

Alguien me dice: ‘Que terrible, que mala suerte, los dos tan cerca’

Yo nunca lo había tomado así, hasta que lo mencionaron.

Alguien me dice que me cambie de ropa porque esas dos texturas no combinan.

Para mi estaba re cool.

Alguien presta más atención a sus mensajes que a lo que le estoy hablando.

La próxima elijo mejor qué hablarle o con quien hablar.

Alguien me reclama una atención que nunca le di.

No tengo nada que hacer ahí.

Alguien cree tener la razón siempre.

Si no me va a escuchar, le digo lo que quiere oir.

La realidad es la que tú ves.

Y tú creas esa realidad. Creas lo que sientes. Creas tus propias emociones.

Un mismo evento es distinto para todos.

Un mismo concierto lo siente distinto cada asistente.

Un cebiche. Un Negroni. Un vino.

Nada es igual para dos personas.

Es tu vida.

Vívela como tú quieres.

Compártela con quién quieras.

Y no jodas a los demás.

Literal, es tu vida.

I don’t care if Monday is blue

And I don’t know if I should care or should I stay or should I go.
Entre The Clash y The Cure me queda más que claro que hace poco pasó un lunes por aquí,
como todas las semanas de esta vida.

Y fue un lunes blue para mí.

Nada drama, pero blue. Después de un fin de semana bueno, relajado, soleado, bailado, bien comido y bebido, aire libre, cielo despejado. Todo lo bueno entre un viernes y un domingo por la noche.
Muchos privilegios que hay que saber vivirlos.

Y quizá son esos días buenos que te dan una bofetada y, de alguna manera, te hacen acordar que también hay días malos y que la verdad ni siquiera son malos, son parte de lo que se vive y se goza, como dicen los salseros o al menos eso creo que dicen.

Finalmente, el punto es que hubo un bajón en mi mente y en mi corazón —quizá más en mi mente, debo confesar— y mientras navegaba por esas aguas turbias cantaba para mí: I don’t care if Monday’s blue Tuesday’s grey and Wednesday too…

Y pensé… qué lindo sería que la vida funcionara como un disco:
poder elegir entre lado A y lado B, cambiar cuando quisieras.
Que si quieres bailar, bailas.
Que si quieres relajarte, cambias el ritmo.
Que si necesitas parar… simplemente pones pausa.

Ese Blue Monday, todo me pedía pausa.

Me imaginaba lo buenísimo que sería parar, el lujo que eso implica en este estilo de vida que vengo llevando.
Pero no se puede.
Yo no puedo.
Puedo a veces, pocas horas.
La vida sigue.
El trabajo sigue.
El tiempo sigue.

Y entonces pensé algo más:
que no habría un solo soundtrack para mi vida como en las películas.
Cada momento, cada hora, tendría su propio soundtrack.
Su propio disco.
No todo sonaría igual.
No todo tendría que sentirse igual.

Me pregunto también si le daré cabida a algunos géneros musicales que ahora están algo alejados.
Me pregunto si bailaré más sola. Más acompañada. Más pasos del robot.

Me pregunto si en algún momento pararé de bailar.

Lo más probable es que la vida sea como esos variaditos que grababa en los ochentas y noventas y que tenían de todo. Como en bodega. De todo.

Conclusión, la vida es una bodega que solo cierra una vez y para siempre, con sus blue monday incluidos.

I don’t care if Monday is blue

La buena vibra

‘Buenas vibras’ suena cliché y en mi mente aparece la imagen de un surfer limeño. Cliché o prejuicio, no lo sé, pero fue lo primero que visualicé. Pero últimamente tengo más claro y más presente que las buenas vibras, la buena energía, eso que sientes sin saber por qué, esa buena onda que con solo mirar a alguien sabes que está ahí, que existe. Es real.

Hace unos días en una conversación por whatsapp que aunque medio difícil, no es imposible conversar por ahí. Creo nos estamos volviendo un poco expertos en descifrar emociones solo escribiendo por chat, qué miedo.

Pero volviendo al tema de esa conversación, es esta frase que resalto del chat:

“…cuando se comparten buenas ideas entre gente buena … algo sale. Aunque sea por buena energía…”

Y me gustó porque es verdad.

En una Lima que como dijo Bryce Echenique:

“En Lima la gente no muere de hambre, se muere de envidia”

En una Lima que siguiendo esa línea, a veces puede ser difícil encontrar una persona buena onda, buena vibra, buena energía, buena, simplemente buena de verdad.

Y cuando la encuentras la vida fluye, las conversaciones fluyen, la confianza fluye, las risas, la joda. Al final es lo que se busca de una relación, que las energías se entiendan y se complementen como el churro y el manjar, qué rico.

Ese mismo día que parece que mis contactos estaban inspirados, llegamos a la conclusión con una amiga (sí, también por whatsapp): Que qué importante es una voz tranquila, que te hable con ideas claras, así sea algo inclusive no tan relevante para ti, pero escucharla te calma , te hace prestar atención. Eso también es buena energía.

No es novedad que los buenos oradores se dejan escuchar mientras que los estresados, quejones, amargados, gritones, no se dejan escuchar tanto.

Y bueno, encuentren su persona buena vibra, sus personas buenas vibras y manténgalas cerca. Y ustedes también séanlo. No siempre se puede, pero vale la pena intentar, la vida avanza rapidito y es mejor ir bien acompañados.

Buena vibra a tutti

La buena vibra

Homeless

Tienes dónde vivir, dónde llegar. Dónde llamar, dónde comer.

Tienes una oficina donde vas a diario. Amigos a quienes escribir, hablar, salir.

Tienes personas que te extrañan.

Y ni te enteras.

Tienes café todas las mañanas.

Hay personas que miran la misma luna que tú.

Hay personas que miran la misma luna que tú

Y que además piensan en ti mientras la miran.

Hay quienes sienten tu energía.

Hay quienes quieren verte y te ven.

Hay quienes quieren verte y no se atreven a intentar.

Y aún así sientes que algo te falta. Que alguien te falta.

No te ubicas y no importa. No esta mal ser homeless mientras encuentras tu propio hogar.

Lo más probable es que la vida te está preparando la cancha, te está construyendo un apartamento que por ahora está en planos. ¿Un consejo? no lo compres en planos, no te banques una sorpresa, sigue sintiendo que no tienes donde ir, que estás como en el medio de todo y de nada a la vez.

Y espera.

En ese mundo paralelo, espera que se siga construyendo.

Y cuando esté listo, lo vas a encontrar hasta decorado a tu gusto.

Y no estoy hablando de apartamentos.

Homeless

A veces solo tienes que moverte un poquito

Hace unos días soñé.

Tuve un sueño que recuerdo clarísimo. Recuerdo muy bien lo importante al menos y eso definitivamente no es muy común. En los últimos años, he despertado con la sensación de haber soñado algo relacionado a un tema, pero no pasaba más allá de eso.

Era un cielo azul.

Azul intenso.

No muy oscuro, no muy claro.

Esa hora que ni es de día ni es de noche y generalmente estás terminando algo o a punto de iniciarlo. Era más cerca de la noche que del día definitivamente y ahi estaba bajo ese cielo azul, azul intenso y además estrellado, un juego de columpios. Como los de antes que hasta hoy existen, en más variantes que en los años ochenta, pero con la misma mecánica y funcionalidad.

El ambiente es el que era un poco difuso al despertar, pero en el sueño era muy claro, que era una habitación sin techo, alguien la limpiaba o acomodaba.

Yo vi el columpio, me emocioné y sin pensarlo subí a columpiarme. Empecé a darme impulso con los pies, para llegar lo más alto posible. Esa era la consigna, lo más alto posible. De a pocos me balanceaba, pero había un fierro del mismo columpio muy cerca, me golpeaba. Y si me elevaba un poco más, mis pies estaban a unos escasos centímetros de golpear a la señora que ordenaba ese espacio que entiendo era mi espacio.

Un poco frustrada por no poder volar cada vez más alto, más lejos, decidí sentarme al revés, mirando al lado opuesto. Y empezar nuevamente a impulsarme, los pies adelante, los pies para atrás. Y así, con cada movimiento fui tomando velocidad, tomando vuelo. Cada vez más alto. Cada vez menos esfuerzo. No me chocaba con nada. Con nadie. Veía las estrellas más cerca y una sensación de felicidad. De libertad.

Y listo, desperté.

El sueño perfecto, ni más ni menos.

El mismo columpio, solo había que voltear.

Mirar desde otra perspectiva.

A veces solo tienes que moverte un poquito.

A veces solo tienes que moverte un poquito

Sin gas y descafeinado

En una tarde fría en Madrid entra un señor a un restaurante.

Era el restaurante del hotel donde estaba hospedada, entra este señor, se sienta en una mesa pequeña, pide dos bebidas, se sienta a leer un periódico y llama a creería era su esposa a avisarle que se encontraría con alguien, posiblemente. Hasta donde estuve no llegó nadie.

Lo que llamó mi atención es que el señor pide por favor un café descafeinado y un agua sin gas. Automáticamente en mi mente pensé, pero que tío para más aburrido, café sin cafeína y agua sin gas, sin alegría burbujeante. Y en segundos imaginé su vida así, lo juzgué por su pedido, un hombre sin gracia. Absolutamente irracional mi pensamiento, claro está, pero fue inevitable que mi mente viaje por ese lado ante ese pedido que captó mi atención, tanto así que escribí algo sobre ello y tú lo estás leyendo ahora.

Y a los segundos también me dije,

-¿Pero no es esa la vida que buscas?

Estar en un café sin nada que te altere, sin llamadas, sin celular en mano.

Tanto como quiero llenarme de ocupaciones también quiero quitármelas, principalmente del espacio mental. De ese espacio que no para y siempre quiere más.

Estar solo leyendo sin apuro y por placer, con un café y un agua. Así de simple. Con cafeína y con gas en mi caso, pero café y agua al fin y al cabo.

Sin gas y descafeinado

Mi Taxi Driver

Pedí un taxi para regresar a casa, lo esperé unos minutos, llega, y al subir me sentí cómoda porque era un auto moderno, limpio, con aire acondicionado. Todo bien.

En la radio terminaba de sonar una canción de Reik o Río Roma, me van a disculpar no domino mucho ese género musical, pero sí la canción me era conocida. Inmediatamente después empieza:

Laura no está, Laura se fue y no la encontraré en tu piel, es enfermizo sabes que no quisiera besarte a ti pensando en ella.

Lo primero que pensé fue, interesante, la pinta de este chico no la relaciono con la música que estamos escuchando. Joven, una combinación de rasta con chico malo, tatuajes, anillos.

Lo segundo es que estaba manejando rápido, algo más rápido de lo se espera normalmente, pero manejaba seguro, noté que sabía manejar rápido, no frenaba y aceleraba, no movía el auto en forma brusca.

Viajaba nerviosa y confiada a la vez mientras me gustaba escuchar Laura no está Laura se fue.. muchos sentimientos, muchas emociones en tan pocos minutos.

Y claro que este blog no trata de mi experiencia en el taxi.

Pero todo eso que sentí es la vida finalmente.

Un buen soundtrack de fondo.

Y no necesariamente de la música que te guste, mejor aún si es una música que acompaña y que va bien en ese momento, sea te guste o no. Escucha, siente el momento.

Prejuicios con la gente que ni conoces, con la que sí, hasta contigo.

Tenía que haber estado escuchando reggae porque tenía dreads, rock porque tenía tattoos y anillos. I don’t think so.

Acelera sin problema

Si a veces tienes que ir rápido o tienes que viajar por la vida con alguien que va rápido y hacia algo bueno. Dale, vamos, acelera, porque si vas seguro, vas bien. Pasa lo mismo si la velocidad es menos, lo importante es avanzar.

Buen movimiento

Buen soundtrack

Buen destino

Y tratar que sea una buena vida.

Mi Taxi Driver

Hoy no estoy para esto

Y cuando lo vas a estar, ¿lo sabes?

¿lo intuyes?

¿quieres saberlo?

¿te da igual?

Mejor scrolleas y ¿te olvidas un rato de todo?

Si hoy no estas listo, 

es muy probable que no sepas cuándo lo vas a estar y es porque no tienes cómo saberlo.

Hoy no estoy para hablar contigo.

Hoy no estoy para tener esta conversación.

Hoy no estoy para asistir a esa reunión.

Hoy no estoy para salir a cenar.

Hoy no estoy para salir a bailar.

Hoy no estoy para visitarte.

Hoy no estoy para escribirte.

Lo haré cuando esté listo.

Pero el problema es que puede que nunca lo estés, si no pruebas, si no haces, si no dices, si no caminas, si no corres, si no empiezas.

Si no empiezas.

Nunca se me hubiera ocurrido que la palabra empezar fuera tan importante. Es la única acción que te lleva a algo. Que te acerca a lo que quieres para que no se quede solo en un sueño, en una idea, en un concepto, en un que hubiera sido si.

Te pasa que alguna vez o muchas veces dices que nunca tienes tiempo para nada. Para nada. Piensa qué es ese nada, es justamente lo que te llena, lo que te gusta, ese nada es todo. Ese tiempo que no le das a lo que te gusta porque dices que no tienes un minuto en tu vida, te puede estar quitando algo importante, algo que te llena.

La próxima vez que pienses

hoy no estoy para eso

piensa que mañana puede que tampoco.

Todos tenemos algo para sanar

algo por solucionar

algo por olvidar

Pero si vas a esperar estar bien para hacer las cosas, podría pasar que sigas esperando.

Hazlo.

Mándate.

Total.

Hoy no estoy para esto

Mori o Morí

Y no, no se trata de un relato misterioso ni de deseos de morir o que te mates. Tampoco soy argentina pero iba bien para el título.

Memento Mori

Memento Mori

Bella frase, con ritmo, y llena de emes.

Es una frase que ha cruzado siglos, continentes, desde la antigua Roma. Pero llega a mi gracias a Depeche Mode, sí, bien superficial su llegada pero bueno, la conocí, no importa por dónde venga lo bueno y cuándo llega. Lo que importa es saberlo reconocer, saberlo aprovechar.

Este grupo – Depeche Mode – sacó un disco con ese nombre, muy en su onda dark wave o synth pop y no hace mucho con una amiga que nos encanta el grupo fuimos al cine a ver nada más y nada menos que Memento Mori, el concierto en México. Era esa mezcla hermosa de ver a David Gahan moverse en el escenario con la poesía de los mexicanos que aman la muerte, una combinación exquisita, muy poética.

Y Memento Mori

que significa recuerda que vas a morir, recuerda que no eres eterno, recuerda que estás aquí para vivir, recuerda que mueres porque mueres. Y es lo mejor que te pueden recordar. Si no te acuerdas que vas a morir y te crees inmortal, vas a vivir como inmortal, probablemente aburrido porque el tiempo te sobra. Haciendo lo mismo todos los días, adorando tu rutina, creando tu espacio inmortal donde los mortales no podemos entrar.

Para qué dejar entrar algo que incomode tu inmortalidad.

Si cada día recuerdas esta frase, este concepto y lo pones como tu vision board, seguramente empezarás a vivir. A vivir más. A vivir mejor. A empujar hacia un costado esa rutina que está tan cómoda y acurrucada a tu lado, a querer sentir frío cuando amas el calor, a querer sudar cuando te encanta estar a temperatura promedio.

Vas a querer salir.

Hablar.

Conocer nueva música, nuevas personas.

Bailar hasta abajo.

Vas a querer tomar ese curso.

Hacer ese viaje.

Hablar con la gente.

Saludar a más desconocidos.

Vas a pedir incomodidad.

Estar incómodo es vivir más emociones de las que estás acostumbrado.

Vas a querer.

No te vas a conformar.

Vas a querer.

Memento Mori para todos.

Para todos nosotros que vamos a morir y solo por eso tenemos que vivir.

Mori o Morí