‘Buenas vibras’ suena cliché y en mi mente aparece la imagen de un surfer limeño. Cliché o prejuicio, no lo sé, pero fue lo primero que visualicé. Pero últimamente tengo más claro y más presente que las buenas vibras, la buena energía, eso que sientes sin saber por qué, esa buena onda que con solo mirar a alguien sabes que está ahí, que existe. Es real.

Hace unos días en una conversación por whatsapp que aunque medio difícil, no es imposible conversar por ahí. Creo nos estamos volviendo un poco expertos en descifrar emociones solo escribiendo por chat, qué miedo.
Pero volviendo al tema de esa conversación, es esta frase que resalto del chat:
“…cuando se comparten buenas ideas entre gente buena … algo sale. Aunque sea por buena energía…”
Y me gustó porque es verdad.
En una Lima que como dijo Bryce Echenique:
“En Lima la gente no muere de hambre, se muere de envidia”
En una Lima que siguiendo esa línea, a veces puede ser difícil encontrar una persona buena onda, buena vibra, buena energía, buena, simplemente buena de verdad.
Y cuando la encuentras la vida fluye, las conversaciones fluyen, la confianza fluye, las risas, la joda. Al final es lo que se busca de una relación, que las energías se entiendan y se complementen como el churro y el manjar, qué rico.
Ese mismo día que parece que mis contactos estaban inspirados, llegamos a la conclusión con una amiga (sí, también por whatsapp): Que qué importante es una voz tranquila, que te hable con ideas claras, así sea algo inclusive no tan relevante para ti, pero escucharla te calma , te hace prestar atención. Eso también es buena energía.

No es novedad que los buenos oradores se dejan escuchar mientras que los estresados, quejones, amargados, gritones, no se dejan escuchar tanto.
Y bueno, encuentren su persona buena vibra, sus personas buenas vibras y manténgalas cerca. Y ustedes también séanlo. No siempre se puede, pero vale la pena intentar, la vida avanza rapidito y es mejor ir bien acompañados.
Buena vibra a tutti