Solo para conocedores o para los que tienen buena memoria, este título es una canción de The Smiths, sí, Morrissey el cancelador de conciertos. Pero esa es otra historia.
Qué tan pronto es para qué.
Para lo que estés pensando, cambiando, queriendo.
Eso es algo que nunca se podrá saber sobre seguro pero que obvio nos vamos a decir siempre que ahora no era el momento, que no estás preparado, que no es tu año, que no es el planeta indicado el que ahora está sobre tu signo y muchos qué.
Y a veces solo es cuestión de valentía. De decidir y hacer. De hablar. De decir lo que sientes sin tanta vuelta, con amor, pero sin mucha vuelta. Y cuando te atreves a expresar lo que quieres te darás cuenta si estás soon,late o es el momento indicado.
Para que estas copas estén juntas pueden haber pasado muchas cosas, simplemente las ganas de tomar un buen vino o de tomar una foto aesthetic para instagram, eso solo lo sabes tú y hay que saber aceptar el momento. Aceptar si con quien compartes el vino te va bien una noche, un mes, un año o una vida. Y por aceptar me refiero a disfrutar el momento, a dar lo mejor de ti en lo que haces, sin pensar en qué pasará después. Porque si no vives ese instante, se pasó, adiós, bye, ciao, it’s gone. Siente el vino, su aroma, temperatura, sabor y los efectos que hace en ti luego de la primera, segunda, tercera copa.
Eso que te hace sentir en el momento y la resaca del día siguiente harán que tu intuición se ponga en marcha y ahí sabrás (o no) qué hacer. Y obvio que no lo vas a resolver, al menos no al momento. De eso se trata la vida, de cada vez acercarte más a lo que crees es una buena decisión y en cada decisión del momento aprenderás algo nuevo. Y no estoy hablando de vino ni de una noche divertida, aplica el alcohólico ejemplo a lo que esté dando vueltas y vueltas en tu cabeza o en tu corazón ahora mismo.
Sí, eso es para todo, desde decidir que algoritmo quieres en tu Instagram hasta qué algoritmo quieres en tu vida. Lo que aprendas a disfrutar y a querer de verdad, seguirá llegando así, tal cuál como los reels que te llegan y compartes con tus besties.
Por eso, cuando te preguntes How soon is now, piensa que no lo vas a saber, pero sí lo vas a sentir, que es mucho mejor. Y sigue tu instinto, uno de los mejores amigos del sentimiento y la emoción, buen trío ese. Ah, también puede haber la variante de How late is now y como Morrissey no va a leer esto, no se molestará que le de un twist a su canción. Pero sí me molestaré si cancela su concierto en Lima.
Qué te imaginas cuando lees parking lot. Si sabes inglés, posiblemente imagines un estacionamiento, lleno o vacio.
Yo me lo imagino vacio, gris, con líneas amarillas. Visto desde arriba como con un dron estático y luego entra mi mano con un carrito de Hot Wheels, rosa y negro. A ver, dónde lo pongo, aquí será. Y ahí está el autito en un espacio del parking lot. Pero vamos más allá del común parking lot, vamos al argot de los negocios, donde en ese estacionamiento, pones todos los temas que vas a tocar después, los dejas ahí estacionados por un momento, mientras haces focus en otro tema principal. Y poco a poco los vas sacando, vas hablando del tema, terminas, llamas al chofer y que por favor retire el auto.
Yo no sabía del tema porque digamos que no tengo muchas conversaciones de negocios, hasta que en una charla con un amigo, de esas conversaciones muy largas, muy variadas, muy que quieres hablar y hablar, pero a la vez muy enredadas, que se genera un tráfico de esos de las seis de la tarde, sí, en Lima.
Y bueno,
me dice, que entre el tema al parking lot.
Y yo feliz en mi mente con mi carrito Hot Wheels, estacionando y estacionando sin parar.
Tantos temas se fueron a ese parking nuestro, que muchos no salieron. Pero ahí están. De vez en cuando entra alguien a lavarlos con cera y todo. No hay un orden especial para elegir un autito, solo espero que aún prendan cuando querramos usarlos.
Hoy salió el tema por otro tema más, que entra a nuestro parking lot que se ha vuelto más sofisticado o complicado tal vez, no lo se. Pero los temas o modelos de autito que van entrando a veces pueden ser especiales y por eso entran al parking.
Cuántos autos hay en tu parking lot.
Todo bien mientras no sea algo tan caro como estacionar en New York y luego no tengas cómo sacarlos y prefieras olvidarlos.
(este relato es un ejercicio de un taller creativo donde muy breve tenías que describirte con todos ‘tus opuestos’, con todo lo que no eres, como el ultramundo o algo así – hagan si pueden uno de ustedes, es divertido y al final creo que realmente alguien te puede ‘conocer’, conociendo tu ‘No Yo’)
Mucho gusto, mi nombre es Anirak y muchos se preguntan cómo es una semana típica de mi vida, les contaré…
Muy puntual de lunes a viernes llego al gimnasio, a las 6 de la mañana justo cuando están abriendo. Solo llegando a esa hora puedo estar en el nido a las 9 para enseñar a esas pequeñas criaturas. Soy tan feliz viendo como 10 niños entre 3 y 4 años corren hacia mi gritando desaforadamente “Miss Anirak!!, Miss Anirak!! Las 3 horas jugando y aprendiendo con ellos se me pasa volando, es increíble.
Me quedaría todo el día con ellos pero debo volar a mi segundo trabajo como contadora, amos los números tanto como a los niños, trabajo en un estudio de abogados hasta las 5 de la tarde, que me meto al carro para regresar a casa escuchando mi playlist ‘Latin Vibes 2025’, en casa me esperan mis 3 hijos y nos queda tiempo para jugar, cocinarles algo y cenar todos juntos. Como verán mis días de semana están a full, pero los fines de semana que hay más tiempo para relajar corro 5 km por el malecón, mientras los chicos pasean con el papá. Luego nos encontramos y vamos al campo a caminar descalzos para recuperar energías… esta es una de mis semanas típicas.
Febrero empezó hot con la temperatura alta y con la vara alta también. Qué te preocupa o qué ocupa más tu mente… dónde veranear, dónde conseguir las promos de Aperol, dónde mostrar tu bronceado, donde comer el vero gelato italo limeño, donde alquilar casa de playa, que diablos hace ‘Al fondo hay sitio’ en China, cuál será el próximo hit de Tito Silva y lo más importante, tan tararaaaannn…. si todo bien con tus resoluciones para este 2025.
Todo bien con calatearse un poco para el astro rey, pero el verano es un elemento distractor que justo llega a este hemisferio iniciando el año, es el amigo que hace bulla, que le gusta la juerguita, que dices ‘uff qué calor’ y ya tienes dos heladas al frente. Hay que mejor estar atento, enfocado, para que no te jale las patas ese amigo endemoniado que te puede alejar de los objetivos del año.
Si no tienes una meta específica, hiciste un vision board, escribiste tus resoluciones, estás en nada. Y es en serio, el año y la vida se van como si los persiguieran los del Tren de Arangua. Lo mejor es que no te roben los días y mucho menos los años. Esta vez si hay algo que quieres lograr, no te distraigas ni bajes la guardia como yo ahora que acepto humildemente que me distraje por un momento alejándome de este relato, al escuchar Electric Feel de MGMT en mi parlante cercano, que automáticamente me hizo llevar mi mano derecha a la copa de vino cercana también.
Todo bien, después de un par de sorbos, una cantadita y movidita sobre mi sitio, volvemos a lo que estábamos y es a no perder el rumbo, focus on yourself, en ese feeling que te trae el 2025, un año especial, al parecer con tanto movimiento de astros.
Cada día dale así sean 20 minutos a tus objetivos y deja para los memes eso de que ya llegó Julio, después de marzo todo pasa volando, mejor no saco el arbolito de Navidad y mucho más etcétera. Esa frase nostálgica de ‘La Vida es HOY’ es lo más real que puedas escuchar en estos tiempos de Elon Musk, meteoritos y más.
Es domingo y empecé a escribir mientras desayunaba café, huevos con jamón y queso en un plato sobre un individual de tela de rayas grises y blancas con algunas manchas típicas de guardado, en tres años desde que me los regalaron, los habré usado, dos, ¿tres veces? Y pensé en todas las cosas que tengo para usar algún día. Tazas, platos, blocks de notas, libros por leer, maquillaje por usar, ropa por estrenar. Pensé en todos los restaurantes por conocer, los platos por probar, las recetas por preparar. Algún día lo haré, algún día vamos. Recordé a los amigos por ver, por conversar. Algún día tomamos un vino, un café, nos reunimos, cuadramos agenda.
Sentada en el sofá, escribiendo, miro frente a mi y veo algunos vinilos que algún día escucharé. Veo alrededor los cuadros que algún día colgaré. Pienso en los viajes que algún día haré. Y pienso en él, pienso en ti baby, como todos los días, pero hoy especialmente pienso en todas las cosas que algún día íbamos a hacer y se quedaron ahí. Se quedaron como dice Sabina, donde habita el olvido. Se quedaron en visto. Y es que te fuiste tan pronto, tan rápido, tan inesperadamente, que no nos dio tiempo el cumplir el ‘juntos hasta viejitos’ con tu cocker también viejo sentados en alguna terraza, pero si así estaba destinado a ser, está bien y estoy bien sabiendo que tú lo estás.
Algún día las cosas cambiarán, las personas se irán, tu cuerpo hablará, tu mente entenderá. Y si ahora, en este momento, el destino se las ingenió para que tú leas estas líneas y no las dejaste para algún día, aprovecha el momento y empieza a hacer, ponle fecha, cambia tres capítulos de una serie por una copa de vino con tu amigo, con tu amiga. Cambia una hora más en la cama, por una hora en la calle, cambia ese algún día por hoy.
Buuuuaaaaa… se escuchó en la sala de parto. Era yo, naciendo y pensando ese 10 de noviembre: ‘Hoy es mi primer día de libertad’ o ¿el primer día de encierro? De ti depende, también pensé, de ti depende.
Y aunque suene obvio, muchísimos subconscientes pueden pensar lo contrario y zambullirse en una scrolleada diaria de reels tan intensiva, que llegas a perder la noción de la vida real, además que nuestro gran amigo Algoritmo nos va a mostrar lo que queremos ver, lo que nos gusta, lo que nos encanta, lo que nos engancha, lo que nos aprisiona, lo que nos hace wanna be. En mayor o menor medida, muchos andamos metidos en este tema.
Y en el 2024, la parte linda de la vida digital se fue de golpe, dando paso a mi vida real sin filtros. Y sin exagerar, pasó de todo en el 2024, todo lo ‘malo’ o lo que terrenalmente se ve como malo, si bien es parte de la vida misma, porque, te paso el dato, la vida no es buena, no es mala, es todo, es una vida con todo mixeado. No creas que alguien está maldito o tiene mala suerte porque le pasan cosas más complicadas y al que le pasa todo lindo es un re suertudo, se ganó la Tinka. La vida es lo que es, una vida, distinta para cada uno.
Y si quieres sacarte la Tinka, tienes que jugarla todos los domingos, no lamentarte no haber ganado cuando ni siquiera la juegas… dah.
Volviendo a lo mio. Podría decir que nunca sufrí, nunca lloré de verdad en mi vida hasta el 2024. Mi vida burbuja con lunas resistentes al drama, cambió en ese año, pero la práctica de años anteriores creo que me mantuvo cool, mientras mis prácticas más espirituales de los últimos años me mantienen equilibrada.
Igual que las películas que cuando ves alegría extrema, sabes inmediatamente que la tragedia empezará pronto, pues bien, algo casi casi semejante fue en la real life. Salía de un 2023 de celebraciones por los grandes 50, con un primer viaje espectacular con amigas, empalmando un viaje con mi baby a New York que tanto amábamos. Y con muchos planes de grandes decisiones y cambios…. Que no eran los mismos planes que tenía el 2024.
Muere mi papá finales de marzo. En ese mismo mes pero alrededor de quincena, mi baby, que sí puedo decir sin caer en cursilerías o frases hechas que era el amor de mi vida, eramos tal para cual, pero en ese mismo mes le dieron la noticia que tenía cáncer de páncreas y el 2 de mayo, mes de su cumple, muere. Y todo cambia.
Empiezo a entender lo que es sufrir una pérdida, a entender lo que significa la muerte tanto a nivel tierra como a nivel espíritu. A cambiar de planes. A cambiar de humor. A esperar que abra la puerta como todos los días y yo correr a recibirlo como todos los días. Y a aceptar la famosa frase, ‘todo tiene solución menos la muerte’. Aquí no hay vara que te ayude, ni pasadas de tarjeta.
Entendí como perder alguien tan cercano, no solo te cambia el corazón y la mente, el cambio viene completo, en el día a día, porque la vida no para, todo sigue avanzando y tú tienes que seguir también, cambiando el ritmo, cambiando prioridades, reinventando escenarios y rutinas. Y es ahí cuando me doy cuenta de la gente que está a mi alrededor, que por más independiente que sea, la ayuda emocional, la ayuda material, la ayuda tácita, la lejana, la cercana, toda ayuda es bien recibida y valorada cuando llega en un buen momento.
Gran bienvenida del 2024 con dos grandes pérdidas, que cumplieron sus planes en la tierra y siguen viviendo de otra manera espiritual y que eso también es parte de la vida. Para mi tener eso claro, me ayudó bastante en dejar ir.
Y el año siguió dándome novedades, como reivindicandose de todo lo que no me habían dado los años anteriores, nunca antes había frecuentado tanto una clínica y jamás me habían operado, pero de un momento a otro mis bolsas de Zara pasaron a ser bolsas de Sanna y mis búsquedas en google pasaron de ‘dónde viajar’ a ‘a los cuántos días puedo barrer después de una histerectomia’.
Y al final del día o del año (pasado), para mi todo se resume en lo que dijo el padre en la misa de gallo: ‘no tienes la culpa de la cara que tienes pero sí de la cara que pones’. Ponle buena cara a lo que pase, porque tienes que seguir viviendo y los que se fueron están muy bien lejos de la tierra y si nos ven, nos sienten, para qué darles más problemas que no pueden resolver. Esto no significa bloquear la tristeza, significa llevarla de la mejor manera posible y en mi caso me queda claro que fue un año especial por decirlo de alguna manera pero no lo tomo como un año trágico o malo y no me pongo a decir ‘por qué a mi!!!’.
No me nace hacerlo, no me nace ponerle al 2024 el adjetivo de malo y estoy feliz de no hacerlo, porque veo oportunidades de cambio, de mejora con cada cosa que pasa.
Es tan difícil saber cómo y cuándo vas a reaccionar ante ciertos eventos, no lo sabes hasta que pasa y hasta que escuchas opiniones, algunas que pides, otras que no, pero ahí está todo, servido en bandeja para que tomes lo que te convenga. Y cada situación, cada duelo, cada enfermedad, cada alegría, cada cambio es distinto en cada persona, esto me hace volver al tema de los reels de Instagram, el que estuvo en fuerte tendencia en diciembre 2024 de ‘escuchamos pero no juzgamos’.
Ya estamos en el 2025, vívanlo, disfrútenlo sin presionarse tanto. No sabes cuándo o cómo cambian tus planes o tu idea de la vida. Vivan más y mejor su vida real que virtual.
Los de mi generación probablemente hayan leído esta frase como título de la sección de chistes de la revista Selecciones. Pero bueno, esta vez es el título de un relato sobre la risa y las relaciones. Sobre las parejas que se rien. Las que son más felices que preocupadas. Las easy going.
Enrique Higashi y Roma Gallo, mis papás en su boda civil.
Y bueno, fácil es decirlo, pero al ver esta foto de mis papás – que me inspiró este relato -, de su boda civil, recuerdo que mi papá literal siempre se está riendo. Y así la situación esté difícil o se esté discutiendo algo serio, siempre hay algo que le da risa.
Será la risa algo fundamental en las parejas? No digo sea lo único que las mantiene obvio, pero sí creo es algo importante. Mis papás ya pasaron los 50 años de matri celebrando en medio de la pandemia y la risa ha sido siempre protagonista.
Creo no por gusto en las películas siempre se quedan con quien hacer reir a las protagonistas y no con el millonario serio y estresado. Una combinación sería ideal, pero casi siempre es uno u otro. Una de las excepciones es Bridget Jones, que se queda con el señor Darcy, muy inglés y serio él, al menos hasta la 3ra parte.
La risa es algo que crea intimidad, fortalece relaciones, hace que quieras estar más tiempo con alguien y hace la vida más divertida! Pero algo curioso que veo con más frecuencia es hablar de hombres que hacen reir a mujeres… las mujeres somos menos sonrientes? Más histéricas? Más preocupadas? Más estresadas? Más serias? No lo sé, quizá en un estudio general mundial, pueda ser que así sea o solo sea una leyenda urbana.
En mi caso, mi novio se rie más que yo cuando las cosas están serias y la verdad me da un poco de cólera a veces, pero claro que me gusta que sea así, aunque a veces sea ya muy feliz para esta vida : )
Qué creen? La risa hace más duraderas las relaciones?
Al parecer sí, pero es súper raro todo. En estas semanas de cuarentena vengo trabajando casi como siempre en horas diarias, con diferentes procesos y diferentes estrategias claro está, pero es por eso que dentro de todo, mi rutina no ha cambiado al 100%. Así que mi vida como tal, no está tan alborotada o incontrolable.
Lamentablemente parte de esta realidad, como en cualquier realidad, es la muerte y ha habido algunas cerca. La mamá de una amiga cercana, el papá de alguien parte de la familia… pero debo admitir que la que más me chocó fue la de un compañero del salón de mi colegio. No lo veía hace muchos años, pero es de mi colegio, de mi salón, de toda la vida, es de esas amistades que no importa los años que pasen, siempre seremos como hermanos. Hermanos que no se ven seguido pero siguen siendo hermanos… Y murió a una edad que no se supone deberías morir, dejando a una familia que recién empezaba a formarse.
No hubo forma de abrazarnos. De acercarnos a los amigos que habían perdido un ser querido. De llorar juntos. O de reírnos recordando. De darles un poco de alivio dentro de lo que están pasando.
Súper raro dar muestras de cariño por whatsapp, decir lo siento en un comentario de redes sociales. Pero déjenme decirles que pandemia o no, cada vez lo siento más común y bueno, al fin y al cabo es una forma de expresión, que tampoco diré está mal. Al menos para mi que hablo menos y escribo más, me va bien. Pero sí es súper raro, y sí, live goes on, de forma disitinta a lo acostumbrada pero ahí va, avanzando, atropellando, esquivando… y sin dejarnos un poco de tiempo para darle el alcance y decirle hey! Aquí estoy y estoy a tu ritmo, let’s go!
Ser o no ser mamá. Sí, hubo un poco de duda por una época, si bien siempre me incliné por el no que por el sí, siempre había algo por ahí que zas! me hacía entrar en duda y por eso decidí hace unos años congelar. Just in case. Hoy ya es oleado y sacramentado que ya no tendré hijos. ¿Por qué? Porque no lo siento, no siento el llamado, no me emociona, no me quita el sueño, no se me ocurre, la verdad.
Es muy probable que algunas amigas madres no lo entiendan y crean que hay “algo más” en mi decisión, pero no es tan complicado en realidad. Se siente o no se siente. Se quiere o no se quiere.
Más de la mitad de mi vida he trabajado. Y he trabajado bastante. Pienso que en el fondo le doy más prioridad a los business son business que a la vida maternal. Que por suerte en estos días ya es algo “normal”. Normal que las mujeres tomen este tipo de decisiones. No es un must que una mujer se sienta realizada con un hijo. Ya no. Ya no hay que escribir un libro ni plantar un árbol.
No niego que a veces me da curiosidad de cómo hubiera sido un hij@ mio, lindo, no tan lindo. Inteligente. Artista. Intelectual. Fashionista. Hippie. Emo. Nerd. En fin. Hay cosas que quedarán en la nebulosa, en la imaginación.
Justo ayer. Un día antes del día de la madre, le decía a mi partner in crime, que seguro por algo el destino nos juntó (además de mi amiga Rocio que nos presentó), porque ninguno tiene interés en tener descendencia. Y obviamente es más “cómodo” estar con alguien con los mismos intereses. Con alguien que no te trate de convencer de tener familia. Que no alucine con los niños revoloteando en casa. Por algo será. Dios nos cría y nosotros nos juntamos.
Trabajaré. Viajaré. Saldré. Decoraré mi depa. No quiero decir que las mamás no lo hagan. Solo digo que es lo que me imagino andaré haciendo los próximos años.
Feliz día a todas las mamás que estén leyendo este relato. ¡Y a mi mamá!