Tell me cuando cuando cuando

Unos cuantos cuandos ¿no le hacen mal a nadie? U never know…

Cuando pague mi tarjeta de crédito viajamos todos.

Cuando tenga más plata arreglamos la casa.

Cuando baje 3 kilos empiezo a usarlo.

Cuando baje el trabajo nos vamos de viaje.

Cuando vayamos a un bar bonito me lo pongo.

Cuando aprueben el proyecto conversamos.

Cuando salga temprano del trabajo nos vemos.

Cuando esté cerca de tu casa te paso la voz.

Cuando baje mis deudas nos mudamos.

Cuando llegue fin de mes lo compramos.

Cuando puedas avísame.

Cuando puedan todos nos reunímos.

Cuando no esté cansada salimos.

Cuando me hable le digo.

Cuando salga el sol arreglamos la terraza.

Cuando haga frío vamos a salir menos.

Cuando me quede sola sigo leyendo mi libro.

Cuando sea mayor me voy unos meses a Europa.

Cuando nadie me moleste vuelvo a escribir.

Y así nos podemos pasar la vida de cuando en cuando. Me pasa. Me ha pasado y me seguirá pasando seguramente. Pero ya ven ahora, como estamos sin hacer planes, sin saber cuándo vamos a poder hacer algún plan. En una cuarentena donde felizmente la gente cercana a mi está bien. Está bien y además podemos ayudar a los que no tanto. Ese es un privilegio que hay que agradecer cada día.

Pero qué hacemos con tanto ‘cuando’ que ya pasó por nuestra vida. Tantos cuandos que segurmente me han hecho perder experiencias, amigos, amores, oportunidades. Ya nunca lo sabré. Nunca sabré que hubiera pasado si ese cuando lo hubiera hecho en el momento. Y ya fue. Ya no importa.

Pero empieza a importar lo que viene después de esta nueva y única experiencia llamada coronavirus. Porque ya nos puso la vida en la cara que en cualquier momento cambia todo. Y para todos.

Nadie dice que ahora iré por la vida diciéndole a todo el mundo lo que nunca dije y haciendo todo lo que quiero, lo que no hice y comprando lo que me da la gana, pero sí viviré más el día  a día, haré un mejor equilibrio de las cosas. Me esforzaré por dar un poco más para lograr más y mejores respuestas, nuevos resultados, nuevas experiencias.

Cuando encuentre una foto, subo este relato.

Tell me cuando cuando cuando

In Mood for Love

En modo amor. En modo cuarentena. En modo home office. En modo cocinera. En modo ama de casa. En modo solidario. En modo economista. Días para hacer mucho más de lo que estamos acostumbrados, además de estar en un constante no se que fuck va a pasar

In Mood for Love, además de ser una película buenísima de Wong Kar-Wai, es un título inspirador. Hoy estamos en una constante entrega de amor por tu o tus acompañantes inmediatos de aislamiento social, por la familia que no tienes cerca, por tus amigos, por el mundo.

In Mood for Love de Wong Kar-Wai

Yo estoy en cuarentena con mi novio y si bien es cierto que con todo lo que hay que hacer, no nos hemos dado el tiempo para conversar más, sí compartimos mucho más que películas en la noche. Desayunamos y almorzamos juntos, un lujo que no podemos darnos en días regulares.

El depa hecho un desastre pero porque estos días VIVIMOS en él

Así que tomo esto como una prueba, prueba que no nos vamos a aburrir en un futuro. Que no importa si no hablamos seguido. Si nos quedamos callados cada uno haciendo sus cosas. Si bailo y él se sienta. Si él baila y yo tomo. Si brindamos con Gin o con vino o con cerveza. Si mientras trabajo él aprovecha y ve películas de guerra. Si mientras él trabaja yo miro stories.

En cuarentena y con salud

Una prueba para saber que le importa más, que menos. Para confirmar que cocina muy rico y que aprendió literalmente de cero.

Confirmar que ya disfrutamos ver #KUWTK juntos. Que no sube stories, pero ya sabe lo que son. Que su palabra favorita para calmarme (o callarme) es ¡Duerme!

KUWTK

Que no le molesta que escriba sobre él, mientras a mi me guste.

In Mood for Love. In Mood for You.

In Mood for Love

#YoMeQuedoenCasa cocinando

«Cocinando» desde ya es una palabra súper rara de escuchar en mi personalidad, para los que me conocen obvio, por lo menos unos 20 años. Pero déjenme decirles que no es tan raro que digamos verme por ahí dando unas creatividades en la cocina, digamos que considero tengo buen gusto (al menos eso creo yo jaa), y creo que ese mismo «buen gusto», logra cosillas sabrosiñas en la cocina.

Podríamos asumir que la cuarentena hizo aflorar mucho más recetas de las que puedo asumir en día regular de trabajo de publicista. En casa, mi novio y yo cocinamos. Fuera de la cuarentena, más él que yo.

mi novio allá en el 2017

Bueno, el es César, mi novio hace 5 años. Sí, 5 años y no nos hemos casado, pero eso es para un relato aparte. Ahora vamos a lo que vinimos, a cocinar.

Aquí les hecho unas recetitas muy fáciles, nada es con medida, todo se hace al gusto de ustedes, de cada uno.

Chaufa.

A ver, este plato es muy fácil. En este caso, tenía estos ingredientes:

Pollo. Chorizo bebé. Holan tao. Frejolito chino. Cebollita china. Sillao. Aceite de ajonjolí. Salsa agridulce hoi sin o teriyaki. Sillao. Y obvio, ¡arroz!

Arroz en olla «normal»: 1 taza de arroz con 2 de agua + ajo a fuego alto hasta que se seque el agua. En una sartén wok de preferencia frie ajo + pollito + chori (si tienes), con un poquito de salsa agridulce. Sepáralo. Ahora pon en la sartén las verduras con el aceite ajonjolí, sillao, agriducle. Y luego mezcla todo por porciones, mejor. Listo el chaufa!

Pasta a la bolognesa.

Desde ya les digo que NO es la bolognesa que se hace por 2 horas. Es igual de rica pero más rápida.

Qué necesitamos? Carne molida. Salsa Pomarola. Champis (que no tuve esta vez). Queso parmesano. Ajo y Cebolla picada.

Así de fácil. En sartén wok, aceite y fríes el ajo y la cebolla, luego la carne. luego agregas la salsa Pomarola, sal, pimienta al gusto, queso parmesano, champis… y esa salsita maravillosa la agregas sobre tu pasta al dente.

Veggie Time.

Esta ensaladita tiene todo lo que se encontró en ese momento en la refri y cocina: Mix de lechugas. Jamón. Palta. Tomate cherry. Choclito de lata. Cebolla blanca. Aceitunas. Queso fresco. Aparte los mini chorizos fritos.

El aliño es una mezcla de aceite de oliva, vinagre balsámico, sal, pimienta, chorrito de mostaza, chorrito de mayonesa, chorrito de miel.

Mezcla y disfruta!

Bueno, esas son 3 recetas elegidas, espero te hayan gustado y que las quieras preparar o que te inspiren para una nueva receta. Quédate en casa, dentro de todo esto que está pasando, aprovecha el tiempo en casa.

#YoMeQuedoEnCasa…

#YoMeQuedoenCasa cocinando

¿Me amas? Entre el aburrimiento y otras preguntas tontas.

Amorcito… ¿Me amas? ¿Me quieres? ¿Te sientes bien conmigo? ¿Me quieres más que a tus ex? ¿Vamos a estar hasta viejitos?, entre otras preguntas amorosamente trilladas. No diré que nunca las pregunté, son parte inherente en casi todas las relaciones, casi casi, como las promesas, que claro, una vez terminada la relación uno dice: “Where the fuck se fue todo”.

Si estás en los 20s y estás leyendo esto, no hagas caso y pregunta no más lo que quieras. Promete ser felices para siempre y la casa con la piscina y el perro, todo bien.

El tema es ahora, en los cuarenta y algo. Aquí y ahora, después de algunas relaciones amorosísimas, es cuando pienso en esos cuestionamientos propios del mes del amigo San Valentín, que creo que son preguntas absurdas.

Ahora, cuando romper una relación es más pesado, más doloroso, más intenso, más monetario, más legal, más comprometedor, más drama, más complicated, u know.

Me puse a pensar, por qué se terminan las relaciones en general y llegué a la conclusión que es es el aburrimiento, el a-bu-rri-mien-to es el que te lleva a pensar en decir bye bye a alguien. Obvio no aplica a todos, no cuentan las infidelidades, la violencia, las incompatibilidades mentales, entre otros.

Hablo de cómo una pareja aparentemente saludable emocionalmente, se puede di-sol-ver con el aburrimiento. Eso pasa cuando los dos solos no la pasan bien, así sea estando callados uno al lado del otro. Cuando dejan de salir los dos a cenar, almorzar, caminar, a comprar, al supermercado. O si salen, y no la pasan bien, siempre hay un problema, un stress, una complicación. Simplemente no fluye.

Hace algunos añitos que dejé de ir seguido a reuniones, fiestas, almuerzos interminables, con mucha gente siempre y claro, muchos drinks. Ahora soy más de salir a almorzar, cenar, preparar algo en casa, ir a un bar a las 9 de la noche y salir de él cuando se empieza a llenar jaa. Reuniones con amigos íntimos o los únicos pocos buenos amigos que tengo. Oh, que aburrido, nah. Al contrario, ahora es cuando menos me aburro. Hago todas estas cosas con mi novio de hace 4 años y la estamos pasando muy bien y espero siga siendo así. Los que me conocen dirán, claro qué fácil, si no tienen hijos, pero los hijos son una excusa a veces para creer que las situaciones son más complicadas, con o sin hijos, cada relación es única y solo digo que NO HAY QUE ABURRIRSE!!! Y si lo hacen, vean la forma de no hacerlo, y si no logran desaburrirse… THANK U, NEXT!

¿Me amas? Entre el aburrimiento y otras preguntas tontas.

DÓNDE SE VA LO QUE NO SE VA

2edmoneyshot.jpg

Cuántas veces te quedas con algo. Con eso. Con eso que pensaste estaría bien en un lugar, en un momento, pero nunca llegó a su destino. Un regalo. Una palabra. Una canción. Una frase. Un sentimiento. Un abrazo. Ese algo que solo vivió alguna vez en tu cabeza, en tu corazón, en tu closet. Pero no pudo salir nunca. Hasta hoy, que te acordaste de ellos.

¿Dónde crees que vayan? ¿Dónde quieres que vayan? ¿Qué hará el universo con todo lo que no llega a su destino? Lo recicla. Lo desintegra. Lo ignora. O lo reencarna una y otra vez hasta que lo uses.

Debe haber un mundo paralelo con todo lo que no se va de ti. Con todos los sentimientos. Con todos los gestos. Con todas las palabras. Con todos los deseos. Con todos los sueños. Positivos y negativos. Un mundo con vida propia que nunca llegarás a vivir, pero que la conoces muy bien.

Hoy traté de acordarme de todo eso que dejé en ese universo paralelo, no pude recopilar todo pero sí lo más importante. Y definitivamente ya no podía traerlos a este mundo. Tantos ‘gracias’, ‘me encanta’, ‘lo hiciste muy bien’, ‘te quiero mucho’, ‘te extraño’… Y miles, millones, billones de pensamientos que se quedaron ahi, conmigo.

¿Dónde se va lo que no se va?

DÓNDE SE VA LO QUE NO SE VA

TE PASAS

strangers-passing-brian-murphy

¿Realmente se pasa el tren? ¿Se pasa la cigüeña? ¿Se pasa tu vida?

Quién realmente tiene el derecho, el deber, la sabiduría suficiente para decretar el triste célebre: ‘se pasa’. ¿Cómo una fruta? ¿Una verdura? ¿Un alimento perecible?

Podría atreverme a decir, pensar, escribir, entender, que ese deber y derecho lo tiene cada uno, dependiendo lo que quiera hacer de su vida.

Si, si, ya se que quién sabe qué hacer con su vida. Y es verdad, es muy probable que la mayoría de humanos, nosotros, humanos trabajadores y vividores de esta vida, poco sabemos qué queremos hacer de ella. Qué queremos que pase en una semana, un mes, un año. Cómo saber si el sabor que quería sentir en mi comida hace media hora, se vaya a cumplir. Si el café estará más o menos amargo. Si me aprobará el cliente una campaña. Si hará efecto la dieta. Si tendré las vacaciones soñadas. Si lo que pedí online llegue. ‘Saber’ también me parece una palabra muy fuerte, aunque se usa todo el tiempo.

No todo depende de mi. No todo lo puedo controlar. No todo lo puedo decidir sola. Querer es poder, dicen. Y no quiero dar la contra ni reventar el globito, ni mucho menos ser la party pooper de una de las frases más conocidas y renombradas de la historia. Solo quiero entender qué pasa por la cabeza de todos aquellos que en algún momento de tu vida te dicen: ‘ten cuidado que así se te va a pasar la vida’… ‘uy, ya se te pasa el tren’… ‘ojo que el tiempo pasa’.

¿Y? ¿Qué pasa si se pasa? Qué sabe esa gente qué quiero que pase en mi vida, si ni yo misma sé a veces. Me gusta ir controlando de a pocos y con conocimiento de causa. Conociendo mis gustos. Mis deseos. Mis antojos. Mis capacidades. Mis habilidades. Mi cuerpo. Mis sentimientos. Recibiendo las sorpresas que puedan llegar. Despidiendo lo que decida irse. Y si algo se me pasó, se descontroló, se descarriló, ya habrá algo que lo reemplace. Ya sabes… todo llega. Todo pasa. Todo se reemplaza. Nunca hay pierde. Don’t worry, be happy.

Solo espero que lo que escribo no ‘pase’ desapercibido : )

TE PASAS

POP LOVE

 

Cine sin canchita? Mejor canchita sin sal.

canchita

Lunes. Primer día de dieta y esta vez en serio. Dieta sin pastillas ni gotitas mágicas. Solo dejar de comer un mes carbohidratos y azúcar. Solo un mes de tu golosa y placentera vida. Ya van dos días. Quedan 28, así que parece pan comido – así, ‘comido’ en pasado – pero volvamos al Lunes. Primer día de dieta y además noche de cine. Muerta de hambre, con un jugo surtido salvador. Perfecto para soportar tres horas más hasta la cama. Conversaciones frívolas van y vienen mientras llega la hora de entrar a la sala. Entre los comentarios hablaba de que lindo, que cute y nice sería tener una máquina que haga pop corn sin sal, un perfecto snack bajo calórico preparado en casa para esas noches de Netflix y zapping.

Y de repente pasó. Él, solito, espontáneo, se acerca al mostrador de dulces, canchitas, nachos, churros, m&m, gaseosas y demás enemigos, a pedir que por favor le preparen canchita sin sal. Sin sal. Sin mantequilla. Sin conflictos. Es para mi novia que está en su primer día de dieta.

Y listo. Fin. Eso fue lo que pasó. Así de simple. Eso fue lo que hizo que mi corazón que andaba por ahí de rutina, de un saltito para ver qué pasó, que pasó que hizo que su dueña se enamorará ahí, en ese instante, MÁS. Si pues, los corazones entienden de canchita sin sal.

POP LOVE

Relatos de Emergencia > 2015

F279_Dibujo_01

#4

¿Qué es la tristeza? La verdad nunca supe. Nunca me tocó. Nunca la toqué. Alguna vez quise por ahí coquetearle, pero no pasó de ‘one night stand’ hasta hoy. Vi como distraída caminaba hacia mi consultorio. Como sonriendo escondía lágrimas que mojaban algunos recuerdos. Vi como Don Javier se sentaba frente a mi, sin mirarme, pero con ganas de hablar. Y yo con ganas de escucharlo sin estetoscopio ni cartel de médico.

– Ya tengo mis resultados, ya se lo que me pasa, ya se lo que tengo. Tengo Alzheimer. Y tengo una soledad en el corazón que me mata. Tengo tristeza en todo mi cuerpo. Hoy vi una gaviota y ya no me importaron mis resultados. No me importó lo que empezaría a olvidar. Me estremeció lo que empecé a recordar. A ella. Al amor de mi vida. A los días que pasábamos mirando gaviotas. Le encantaban las gaviotas porque son monógamas me decía. Hasta que la muerte las separe. Y ya nos separó. Después de cuarenta años juntos como gaviotas. Como las gaviotas que le gustaban ver por la ventana. Espigadas. Felices. Cómo tú mi amor. Nunca te voy a olvidar. –

Esa tarde en mi consultorio, escuché como nunca.

Relatos de Emergencia > 2015

Veo Animales Everywhere

Hace poco en una clase de concepto y creatividad publicitaria puse en tela de juicio mi amor por los animales. Pero más que amor por los animales, así en general, fue un poco traumático haberme dado cuenta que no guardaba recuerdos con “Osi”, un Chow Chow demente que vivió con nosotros desde los 3 meses hasta los 13 años. Algunas víctimas suyas quizá lean esto y se acuerden de él.

Yo por lo menos no tengo ningún recuerdo memorable que si lo cuento les haga botar una lágrima como por ejemplo sentarnos juntos a ver televisión, que se quede dormido a los pies de mi cama cuando estaba enferma, que se siente a comer en la mesa como un miembro de la familia, que cariñosamente me jale del pantalón para ir a pasear, que se quede mirando por la ventana cuando salía a estudiar o que corra todas las mañanas a despertarme con besos y lenguetazos.

Más bien miro la cicatriz en mi brazo y recuerdo sus mordidas por evitar atacar a una amiga querida. Cuando quizo morder en el estómago a mi papá por hacerse el gracioso y querer comerse su comida. Recuerdo los gritos desgarradores de la amiga española de mi mamá siendo atacada en el patio de la cocina. No puedo olvidar el sonido de sus uñas resbalándose en el piso por querer correr a atacar al jardinero. Cuando de puro cariño se puso en dos patas sobre la mamma y la tiró en el jardín. Recuerdo sus mini ojos de loquito mirándome con la lengua morada afuera. Cuando me caí sobre aceite de carro por defenderlo de un Pastor Alemán. Y como olvidar cuando fui a bautizarlo en la iglesia frente a mi casa, en una bendición para perros.

Lindo mi Osi. Muy malcriado. Muy despeinado. Por ahí andará, en el cielo mordisqueando a cuanta almita se le cruce. Primera vez que escribo sobre él y pienso que no es necesario emocionarse hasta las lágrimas para querer. Me basta con tener anécdotas para sonreir, para mover la cabeza aprobando sus locuras. Me basta acordarme.

No tengo ni una foto de él y no volví a tener una mascota, por eso también pensé que era insensible a la convivencia con los animales, pero fue en esa clase, la que mencioné al inicio, que me hicieron dar cuenta que estaba rodeada de animales en mi depa, regalados, comprados, adquiridos, de cerámica, de metal, de plástico, de lo que fuera y dónde fuera. Ni el baño se salva. Algo debe significar. ¿Algo me querrá decir Osi?

animales

Veo Animales Everywhere

AMOR. AMOR. AMOR.

#quevuelvapeluchin. Ah, ya volvió dices. Y tú no tienes idea quién es Peluchín?

Bueno, así de perdidos también parece estamos en el amor, amor, amor. Y aquí sí me puedo dar el lujo de generalizar. Quién se crea experto, que lance el primer unlike.

El domingo pasado escuché algo que leyó mi cuñado de Einstein sobre el amor. El genio, – Einstein, no mi cuñado ; ) – prácticamente decía que el amor todo lo podría lograr, si se tenía conciencia, si se sabía usar, si conocíamos su poder. Pero como es una emoción que NO PODEMOS DOMINAR, y que el humano no dominará nunca, nos asusta.

Y asustados jamás seremos felices o tendremos los afamados momentos de felicidad más seguido. Y no hablo solo del amor a tu pareja, hablo del amor en general, a tu familia, tu gato, tu perro, tu trabajo, al que se sienta al lado tuyo, al que se sienta a unos metros, al que le compras el periódico todas las mañanas, a tu vecino, al hijo de tu vecino, a tu amigo, a tu mejor amigo, al que te atiende en Wong y al que no te atendió jamás.

Esta semana aprendí o mejor dicho entendí y viví el amor en esas “pequeñas cosas” que hasta cursis suenan en nuestro mundo de ‘Miedo al Amor’. Lo vi en las miradas cómplices. En los abrazos que no pedí. En el esfuerzo por entenderme. Por complacerme. En ver (feliz) una película que ni en sueños hubiera ido antes. En que mi amiga se alegre de verme. En no juerguearme. En agradecer. En sentir verdadero un halago simple. Vi el amor cuando esperaba una queja y recibí lo contrario.

Y al sentir esto entendí que para ‘ver o sentir amor’ más allá que en La Hora del Lonchecito, en las escenas de Onur y Cherazade o en los videos con más de un millón de vistas en You Tube, solo hay que estar atentos, hay que estar AHÍ. Sin pensar mucho en por qué? Qué va a pasar? Que no va a pasar? Por qué sí. Por que no. Y simplemente disfrutarlo.

LET THE LOVE BE WITH YOU.

Lang-Leav-4-650x492

AMOR. AMOR. AMOR.