Mi primer día de libertad

– ¡Me voy!

– ¿Ya?

– ¿Te toca?

– ¿Dónde vas?

– ¿Estás segura?

Buuuuaaaaa… se escuchó en la sala de parto. Era yo, naciendo y pensando ese 10 de noviembre: ‘Hoy es mi primer día de libertad’ o ¿el primer día de encierro? De ti depende, también pensé, de ti depende.

Mi primer día de libertad

¡Hola 2025! Vengo a decirte que ‘La vida no es Instagram’

Y aunque suene obvio, muchísimos subconscientes pueden pensar lo contrario y zambullirse en una scrolleada diaria de reels tan intensiva, que llegas a perder la noción de la vida real, además que nuestro gran amigo Algoritmo nos va a mostrar lo que queremos ver, lo que nos gusta, lo que nos encanta, lo que nos engancha, lo que nos aprisiona, lo que nos hace wanna be. En mayor o menor medida, muchos andamos metidos en este tema.

Y en el 2024, la parte linda de la vida digital se fue de golpe, dando paso a mi vida real sin filtros. Y sin exagerar, pasó de todo en el 2024, todo lo ‘malo’ o lo que terrenalmente se ve como malo, si bien es parte de la vida misma, porque, te paso el dato, la vida no es buena, no es mala, es todo, es una vida con todo mixeado. No creas que alguien está maldito o tiene mala suerte porque le pasan cosas más complicadas y al que le pasa todo lindo es un re suertudo, se ganó la Tinka. La vida es lo que es, una vida, distinta para cada uno.

Y si quieres sacarte la Tinka, tienes que jugarla todos los domingos, no lamentarte no haber ganado cuando ni siquiera la juegas… dah.

Volviendo a lo mio. Podría decir que nunca sufrí, nunca lloré de verdad en mi vida hasta el 2024. Mi vida burbuja con lunas resistentes al drama, cambió en ese año, pero la práctica de años anteriores creo que me mantuvo cool, mientras mis prácticas más espirituales de los últimos años me mantienen equilibrada.

Igual que las películas que cuando ves alegría extrema, sabes inmediatamente que la tragedia empezará pronto, pues bien, algo casi casi semejante fue en la real life. Salía de un 2023 de celebraciones por los grandes 50, con un primer viaje espectacular con amigas, empalmando un viaje con mi baby a New York que tanto amábamos. Y con muchos planes de grandes decisiones y cambios…. Que no eran los mismos planes que tenía el 2024.

Muere mi papá finales de marzo. En ese mismo mes pero alrededor de quincena, mi baby, que sí puedo decir sin caer en cursilerías o frases hechas que era el amor de mi vida, eramos tal para cual, pero en ese mismo mes le dieron la noticia que tenía cáncer de páncreas y el 2 de mayo, mes de su cumple, muere. Y todo cambia.

Empiezo a entender lo que es sufrir una pérdida, a entender lo que significa la muerte tanto a nivel tierra como a nivel espíritu. A cambiar de planes. A cambiar de humor. A esperar que abra la puerta como todos los días y yo correr a recibirlo como todos los días. Y a aceptar la famosa frase, ‘todo tiene solución menos la muerte’. Aquí no hay vara que te ayude, ni pasadas de tarjeta.

Entendí como perder alguien tan cercano, no solo te cambia el corazón y la mente, el cambio viene completo, en el día a día, porque la vida no para, todo sigue avanzando y tú tienes que seguir también, cambiando el ritmo, cambiando prioridades, reinventando escenarios y rutinas. Y es ahí cuando me doy cuenta de la gente que está a mi alrededor, que por más independiente que sea, la ayuda emocional, la ayuda material, la ayuda tácita, la lejana, la cercana, toda ayuda es bien recibida  y valorada cuando llega en un buen momento.

Gran bienvenida del 2024 con dos grandes pérdidas, que cumplieron sus planes en la tierra y siguen viviendo de otra manera espiritual y que eso también es parte de la vida. Para mi tener eso claro, me ayudó bastante en dejar ir.

Y el año siguió dándome novedades, como reivindicandose de todo lo que no me habían dado los años anteriores, nunca antes había frecuentado tanto una clínica y jamás me habían operado, pero de un momento a otro mis bolsas de Zara pasaron a ser bolsas de Sanna y mis búsquedas en google pasaron de ‘dónde viajar’ a ‘a los cuántos días puedo barrer después de una histerectomia’.

Y al final del día o del año (pasado), para mi todo se resume en lo que dijo el padre en la misa de gallo: ‘no tienes la culpa de la cara que tienes pero sí de la cara que pones’. Ponle buena cara a lo que pase, porque tienes que seguir viviendo y los que se fueron están muy bien lejos de la tierra y si nos ven, nos sienten, para qué darles más problemas que no pueden resolver. Esto no significa bloquear la tristeza, significa llevarla de la mejor manera posible y en mi caso me queda claro que fue un año especial por decirlo de alguna manera pero no lo tomo como un año trágico o malo y no me pongo a decir ‘por qué a mi!!!’. 

No me nace hacerlo, no me nace ponerle al 2024 el adjetivo de malo y estoy feliz de no hacerlo, porque veo oportunidades de cambio, de mejora con cada cosa que pasa.

Es tan difícil saber cómo y cuándo vas a reaccionar ante ciertos eventos, no lo sabes hasta que pasa y hasta que escuchas opiniones, algunas que pides, otras que no, pero ahí está todo, servido en bandeja para que tomes lo que te convenga. Y cada situación, cada duelo, cada enfermedad, cada alegría, cada cambio es distinto en cada persona, esto me hace volver al tema de los reels de Instagram, el que estuvo en fuerte tendencia en diciembre 2024 de ‘escuchamos pero no juzgamos’.

Ya estamos en el 2025, vívanlo, disfrútenlo sin presionarse tanto. No sabes cuándo o cómo cambian tus planes o tu idea de la vida. Vivan más y mejor su vida real que virtual.

¡Hola 2025! Vengo a decirte que ‘La vida no es Instagram’

La risa remedio infalible

Los de mi generación probablemente hayan leído esta frase como título de la sección de chistes de la revista Selecciones. Pero bueno, esta vez es el título de un relato sobre la risa y las relaciones. Sobre las parejas que se rien. Las que son más felices que preocupadas. Las easy going.

Enrique Higashi y Roma Gallo, mis papás en su boda civil.

Y bueno, fácil es decirlo, pero al ver esta foto de mis papás – que me inspiró este relato -, de su boda civil, recuerdo que mi papá literal siempre se está riendo. Y así la situación esté difícil o se esté discutiendo algo serio, siempre hay algo que le da risa.

Será la risa algo fundamental en las parejas? No digo sea lo único que las mantiene obvio, pero sí creo es algo importante. Mis papás ya pasaron los 50 años de matri celebrando en medio de la pandemia y la risa ha sido siempre protagonista.

Creo no por gusto en las películas siempre se quedan con quien hacer reir a las protagonistas y no con el millonario serio y estresado. Una combinación sería ideal, pero casi siempre es uno u otro. Una de las excepciones es Bridget Jones, que se queda con el señor Darcy, muy inglés y serio él, al menos hasta la 3ra parte.

La risa es algo que crea intimidad, fortalece relaciones, hace que quieras estar más tiempo con alguien y hace la vida más divertida! Pero algo curioso que veo con más frecuencia es hablar de hombres que hacen reir a mujeres… las mujeres somos menos sonrientes? Más histéricas? Más preocupadas? Más estresadas? Más serias? No lo sé, quizá en un estudio general mundial, pueda ser que así sea o solo sea una leyenda urbana.

En mi caso, mi novio se rie más que yo cuando las cosas están serias y la verdad me da un poco de cólera a veces, pero claro que me gusta que sea así, aunque a veces sea ya muy feliz para esta vida : )

Qué creen? La risa hace más duraderas las relaciones?

La risa remedio infalible

Live goes on?

Al parecer sí, pero es súper raro todo. En estas semanas de cuarentena vengo trabajando casi como siempre en horas diarias, con diferentes procesos y diferentes estrategias claro está, pero es por eso que dentro de todo, mi rutina no ha cambiado al 100%. Así que mi vida como tal, no está tan alborotada o incontrolable.

Lamentablemente parte de esta realidad, como en cualquier realidad, es la muerte y ha habido algunas cerca. La mamá de una amiga cercana, el papá de alguien parte de la familia… pero debo admitir que la que más me chocó fue la de un compañero del salón de mi colegio. No lo veía hace muchos años, pero es de mi colegio, de mi salón, de toda la vida, es de esas amistades que no importa los años que pasen, siempre seremos como hermanos. Hermanos que no se ven seguido pero siguen siendo hermanos… Y murió a una edad que no se supone deberías morir, dejando a una familia que recién empezaba a formarse.

No hubo forma de abrazarnos. De acercarnos a los amigos que habían perdido un ser querido. De llorar juntos. O de reírnos recordando. De darles un poco de alivio dentro de lo que están pasando.

Súper raro dar muestras de cariño por whatsapp, decir lo siento en un comentario de redes sociales. Pero déjenme decirles que pandemia o no, cada vez lo siento más común y bueno, al fin y al cabo es una forma de expresión, que tampoco diré está mal. Al menos para mi que hablo menos y escribo más, me va bien. Pero sí es súper raro, y sí, live goes on, de forma disitinta a lo acostumbrada pero ahí va, avanzando, atropellando, esquivando… y sin dejarnos un poco de tiempo para darle el alcance y decirle hey! Aquí estoy y estoy a tu ritmo, let’s go!

Live goes on?

Not Your Mama

Ser o no ser mamá. Sí, hubo un poco de duda por una época, si bien siempre me incliné por el no que por el sí, siempre había algo por ahí que zas! me hacía entrar en duda y por eso decidí hace unos años congelar. Just in case. Hoy ya es oleado y sacramentado que ya no tendré hijos. ¿Por qué? Porque no lo siento, no siento el llamado, no me emociona, no me quita el sueño, no se me ocurre, la verdad.

Es muy probable que algunas amigas madres no lo entiendan y crean que hay “algo más” en mi decisión, pero no es tan complicado en realidad. Se siente o no se siente. Se quiere o no se quiere.

Más de la mitad de mi vida he trabajado. Y he trabajado bastante. Pienso que en el fondo le doy más prioridad a los business son business que a la vida maternal. Que por suerte en estos días ya es algo “normal”. Normal que las mujeres tomen este tipo de decisiones. No es un must que una mujer se sienta realizada con un hijo. Ya no. Ya no hay que escribir un libro ni plantar un árbol.

No niego que a veces me da curiosidad de cómo hubiera sido un hij@ mio, lindo, no tan lindo. Inteligente. Artista. Intelectual. Fashionista. Hippie. Emo. Nerd. En fin. Hay cosas que quedarán en la nebulosa, en la imaginación.

Justo ayer. Un día antes del día de la madre, le decía a mi partner in crime, que seguro por algo el destino nos juntó (además de mi amiga Rocio que nos presentó), porque ninguno tiene interés en tener descendencia. Y obviamente es más “cómodo” estar con alguien con los mismos intereses. Con alguien que no te trate de convencer de tener familia. Que no alucine con los niños revoloteando en casa. Por algo será. Dios nos cría y nosotros nos juntamos.

Trabajaré. Viajaré. Saldré. Decoraré mi depa. No quiero decir que las mamás no lo hagan. Solo digo que es lo que me imagino andaré haciendo los próximos años.

Feliz día a todas las mamás que estén leyendo este relato. ¡Y a mi mamá!

Not Your Mama

Tell me cuando cuando cuando

Unos cuantos cuandos ¿no le hacen mal a nadie? U never know…

Cuando pague mi tarjeta de crédito viajamos todos.

Cuando tenga más plata arreglamos la casa.

Cuando baje 3 kilos empiezo a usarlo.

Cuando baje el trabajo nos vamos de viaje.

Cuando vayamos a un bar bonito me lo pongo.

Cuando aprueben el proyecto conversamos.

Cuando salga temprano del trabajo nos vemos.

Cuando esté cerca de tu casa te paso la voz.

Cuando baje mis deudas nos mudamos.

Cuando llegue fin de mes lo compramos.

Cuando puedas avísame.

Cuando puedan todos nos reunímos.

Cuando no esté cansada salimos.

Cuando me hable le digo.

Cuando salga el sol arreglamos la terraza.

Cuando haga frío vamos a salir menos.

Cuando me quede sola sigo leyendo mi libro.

Cuando sea mayor me voy unos meses a Europa.

Cuando nadie me moleste vuelvo a escribir.

Y así nos podemos pasar la vida de cuando en cuando. Me pasa. Me ha pasado y me seguirá pasando seguramente. Pero ya ven ahora, como estamos sin hacer planes, sin saber cuándo vamos a poder hacer algún plan. En una cuarentena donde felizmente la gente cercana a mi está bien. Está bien y además podemos ayudar a los que no tanto. Ese es un privilegio que hay que agradecer cada día.

Pero qué hacemos con tanto ‘cuando’ que ya pasó por nuestra vida. Tantos cuandos que segurmente me han hecho perder experiencias, amigos, amores, oportunidades. Ya nunca lo sabré. Nunca sabré que hubiera pasado si ese cuando lo hubiera hecho en el momento. Y ya fue. Ya no importa.

Pero empieza a importar lo que viene después de esta nueva y única experiencia llamada coronavirus. Porque ya nos puso la vida en la cara que en cualquier momento cambia todo. Y para todos.

Nadie dice que ahora iré por la vida diciéndole a todo el mundo lo que nunca dije y haciendo todo lo que quiero, lo que no hice y comprando lo que me da la gana, pero sí viviré más el día  a día, haré un mejor equilibrio de las cosas. Me esforzaré por dar un poco más para lograr más y mejores respuestas, nuevos resultados, nuevas experiencias.

Cuando encuentre una foto, subo este relato.

Tell me cuando cuando cuando

In Mood for Love

En modo amor. En modo cuarentena. En modo home office. En modo cocinera. En modo ama de casa. En modo solidario. En modo economista. Días para hacer mucho más de lo que estamos acostumbrados, además de estar en un constante no se que fuck va a pasar

In Mood for Love, además de ser una película buenísima de Wong Kar-Wai, es un título inspirador. Hoy estamos en una constante entrega de amor por tu o tus acompañantes inmediatos de aislamiento social, por la familia que no tienes cerca, por tus amigos, por el mundo.

In Mood for Love de Wong Kar-Wai

Yo estoy en cuarentena con mi novio y si bien es cierto que con todo lo que hay que hacer, no nos hemos dado el tiempo para conversar más, sí compartimos mucho más que películas en la noche. Desayunamos y almorzamos juntos, un lujo que no podemos darnos en días regulares.

El depa hecho un desastre pero porque estos días VIVIMOS en él

Así que tomo esto como una prueba, prueba que no nos vamos a aburrir en un futuro. Que no importa si no hablamos seguido. Si nos quedamos callados cada uno haciendo sus cosas. Si bailo y él se sienta. Si él baila y yo tomo. Si brindamos con Gin o con vino o con cerveza. Si mientras trabajo él aprovecha y ve películas de guerra. Si mientras él trabaja yo miro stories.

En cuarentena y con salud

Una prueba para saber que le importa más, que menos. Para confirmar que cocina muy rico y que aprendió literalmente de cero.

Confirmar que ya disfrutamos ver #KUWTK juntos. Que no sube stories, pero ya sabe lo que son. Que su palabra favorita para calmarme (o callarme) es ¡Duerme!

KUWTK

Que no le molesta que escriba sobre él, mientras a mi me guste.

In Mood for Love. In Mood for You.

In Mood for Love

#YoMeQuedoenCasa cocinando

«Cocinando» desde ya es una palabra súper rara de escuchar en mi personalidad, para los que me conocen obvio, por lo menos unos 20 años. Pero déjenme decirles que no es tan raro que digamos verme por ahí dando unas creatividades en la cocina, digamos que considero tengo buen gusto (al menos eso creo yo jaa), y creo que ese mismo «buen gusto», logra cosillas sabrosiñas en la cocina.

Podríamos asumir que la cuarentena hizo aflorar mucho más recetas de las que puedo asumir en día regular de trabajo de publicista. En casa, mi novio y yo cocinamos. Fuera de la cuarentena, más él que yo.

mi novio allá en el 2017

Bueno, el es César, mi novio hace 5 años. Sí, 5 años y no nos hemos casado, pero eso es para un relato aparte. Ahora vamos a lo que vinimos, a cocinar.

Aquí les hecho unas recetitas muy fáciles, nada es con medida, todo se hace al gusto de ustedes, de cada uno.

Chaufa.

A ver, este plato es muy fácil. En este caso, tenía estos ingredientes:

Pollo. Chorizo bebé. Holan tao. Frejolito chino. Cebollita china. Sillao. Aceite de ajonjolí. Salsa agridulce hoi sin o teriyaki. Sillao. Y obvio, ¡arroz!

Arroz en olla «normal»: 1 taza de arroz con 2 de agua + ajo a fuego alto hasta que se seque el agua. En una sartén wok de preferencia frie ajo + pollito + chori (si tienes), con un poquito de salsa agridulce. Sepáralo. Ahora pon en la sartén las verduras con el aceite ajonjolí, sillao, agriducle. Y luego mezcla todo por porciones, mejor. Listo el chaufa!

Pasta a la bolognesa.

Desde ya les digo que NO es la bolognesa que se hace por 2 horas. Es igual de rica pero más rápida.

Qué necesitamos? Carne molida. Salsa Pomarola. Champis (que no tuve esta vez). Queso parmesano. Ajo y Cebolla picada.

Así de fácil. En sartén wok, aceite y fríes el ajo y la cebolla, luego la carne. luego agregas la salsa Pomarola, sal, pimienta al gusto, queso parmesano, champis… y esa salsita maravillosa la agregas sobre tu pasta al dente.

Veggie Time.

Esta ensaladita tiene todo lo que se encontró en ese momento en la refri y cocina: Mix de lechugas. Jamón. Palta. Tomate cherry. Choclito de lata. Cebolla blanca. Aceitunas. Queso fresco. Aparte los mini chorizos fritos.

El aliño es una mezcla de aceite de oliva, vinagre balsámico, sal, pimienta, chorrito de mostaza, chorrito de mayonesa, chorrito de miel.

Mezcla y disfruta!

Bueno, esas son 3 recetas elegidas, espero te hayan gustado y que las quieras preparar o que te inspiren para una nueva receta. Quédate en casa, dentro de todo esto que está pasando, aprovecha el tiempo en casa.

#YoMeQuedoEnCasa…

#YoMeQuedoenCasa cocinando

¿Me amas? Entre el aburrimiento y otras preguntas tontas.

Amorcito… ¿Me amas? ¿Me quieres? ¿Te sientes bien conmigo? ¿Me quieres más que a tus ex? ¿Vamos a estar hasta viejitos?, entre otras preguntas amorosamente trilladas. No diré que nunca las pregunté, son parte inherente en casi todas las relaciones, casi casi, como las promesas, que claro, una vez terminada la relación uno dice: “Where the fuck se fue todo”.

Si estás en los 20s y estás leyendo esto, no hagas caso y pregunta no más lo que quieras. Promete ser felices para siempre y la casa con la piscina y el perro, todo bien.

El tema es ahora, en los cuarenta y algo. Aquí y ahora, después de algunas relaciones amorosísimas, es cuando pienso en esos cuestionamientos propios del mes del amigo San Valentín, que creo que son preguntas absurdas.

Ahora, cuando romper una relación es más pesado, más doloroso, más intenso, más monetario, más legal, más comprometedor, más drama, más complicated, u know.

Me puse a pensar, por qué se terminan las relaciones en general y llegué a la conclusión que es es el aburrimiento, el a-bu-rri-mien-to es el que te lleva a pensar en decir bye bye a alguien. Obvio no aplica a todos, no cuentan las infidelidades, la violencia, las incompatibilidades mentales, entre otros.

Hablo de cómo una pareja aparentemente saludable emocionalmente, se puede di-sol-ver con el aburrimiento. Eso pasa cuando los dos solos no la pasan bien, así sea estando callados uno al lado del otro. Cuando dejan de salir los dos a cenar, almorzar, caminar, a comprar, al supermercado. O si salen, y no la pasan bien, siempre hay un problema, un stress, una complicación. Simplemente no fluye.

Hace algunos añitos que dejé de ir seguido a reuniones, fiestas, almuerzos interminables, con mucha gente siempre y claro, muchos drinks. Ahora soy más de salir a almorzar, cenar, preparar algo en casa, ir a un bar a las 9 de la noche y salir de él cuando se empieza a llenar jaa. Reuniones con amigos íntimos o los únicos pocos buenos amigos que tengo. Oh, que aburrido, nah. Al contrario, ahora es cuando menos me aburro. Hago todas estas cosas con mi novio de hace 4 años y la estamos pasando muy bien y espero siga siendo así. Los que me conocen dirán, claro qué fácil, si no tienen hijos, pero los hijos son una excusa a veces para creer que las situaciones son más complicadas, con o sin hijos, cada relación es única y solo digo que NO HAY QUE ABURRIRSE!!! Y si lo hacen, vean la forma de no hacerlo, y si no logran desaburrirse… THANK U, NEXT!

¿Me amas? Entre el aburrimiento y otras preguntas tontas.

DÓNDE SE VA LO QUE NO SE VA

2edmoneyshot.jpg

Cuántas veces te quedas con algo. Con eso. Con eso que pensaste estaría bien en un lugar, en un momento, pero nunca llegó a su destino. Un regalo. Una palabra. Una canción. Una frase. Un sentimiento. Un abrazo. Ese algo que solo vivió alguna vez en tu cabeza, en tu corazón, en tu closet. Pero no pudo salir nunca. Hasta hoy, que te acordaste de ellos.

¿Dónde crees que vayan? ¿Dónde quieres que vayan? ¿Qué hará el universo con todo lo que no llega a su destino? Lo recicla. Lo desintegra. Lo ignora. O lo reencarna una y otra vez hasta que lo uses.

Debe haber un mundo paralelo con todo lo que no se va de ti. Con todos los sentimientos. Con todos los gestos. Con todas las palabras. Con todos los deseos. Con todos los sueños. Positivos y negativos. Un mundo con vida propia que nunca llegarás a vivir, pero que la conoces muy bien.

Hoy traté de acordarme de todo eso que dejé en ese universo paralelo, no pude recopilar todo pero sí lo más importante. Y definitivamente ya no podía traerlos a este mundo. Tantos ‘gracias’, ‘me encanta’, ‘lo hiciste muy bien’, ‘te quiero mucho’, ‘te extraño’… Y miles, millones, billones de pensamientos que se quedaron ahi, conmigo.

¿Dónde se va lo que no se va?

DÓNDE SE VA LO QUE NO SE VA