Hoy que todo tiene que ser inmediato. Hoy que el scroll te seduce, te enamora, te promete casi casi amor eterno para que no lo alejes de tu dedo, para serle fiel día y noche. El scroll en tu vida es la rutina, lo que haces a diario, varias veces, todos los días, sin descanso, pero sin pasión, sin un motivo, solo porque está ahí, porque así tiene que ser, excluyendo claro a quienes lo hacen en un working mood.
No conviertas tu vida en un scroll que va y viene, que le sonries sin que te sonría de vuelta.
Suena fácil, pero cómo hacerlo. Ya sabemos que la vida viene sin manual y que vas a a hacer y deshacer como te lo enseñaron de pequeño, hasta que tienes voluntad, gustos propios y empiezas a explorar, a expandirte, a elegir, a ganar, a perder, a entender. Eres feliz (la mayoría al menos) en la adolescencia, a tus veintes que vives al máximo, sales, bailas, cantas, besas, enamoras, te enamoras, miedo cero, lo puedes todo. Llega la tecnología, para bien y para mal, llegan otras experiencias y responsabilidades que poco a poco te ‘encierran’ en un mundillo donde se puede decir que no eres tan libre y donde sin querer puedes caer en un scroll infinito.
Hoy, 2025, algunas décadas después y algo lejos (pero no tanto ja) de mis veintes vuelvo a empezar, cualquiera sea la interpretación de esta palabra cargada de emociones y que se dice mucho pero realmente es fuerte, es determinante, es complicada y de hecho es difícil empezar a empezar. Es, con esa sensación de re inicio reloaded que se detiene el scroll, mi scroll, ese dedo que prefiere no mirar atrás para seguir avanzando lo más rápido posible.
Que el scroll ahora, sea pasar por experiencias, viajes, conversaciones, reuniones (presenciales de preferencia), caminatas, libros, cine, copas de vino, vasos de Negroni, comida rica, buena música, bailes, risas, carcajadas, llanto, todo es bienvenido en este scroll infinito de la vida. ¿Qué es lo que realmente importa? No hacerlo en automático.
Mientras escribo me digo a mi misma que estaré atenta a no caer en la automatización, practicar el hacer de mi rutina una anti rutina, cambiar de ruta en las caminatas, cambiar de lugar los adornos en casa, cambiar de bar – bueno, siempre hay un favorito al que se vuelve pero intentarlo al menos – , fomentar nuevas charlas, nuevos temas. Y casi casi que esto se está volviendo una especie de ‘sal de tu zona de confort’, y no, no quise caer en algo derivado del coaching pero creo que se entiende el mensaje.
Que este scroll infinito de tu vida sea de los que le sonries y sí te sonríe de vuelta.
Good luck! Good mood!




