Esos pequeños instantes happy

Este último sábado salimos con amigas a dar un paseo por Barranco. Ese barrio bohemio, relajado, feliz y con veintinueve grados de sensación térmica en pleno invierno limeño. Y en una de las paradas, esta vez a comer algo dulce que finalice el día como dicta el cliché. Con el postre. Fue en esta parada que comentamos sobre los momentos que generan la ansiada felicidad. Y me puse a pensar en ellos.

Un instante que recuerdo sucedió hace algo más de diez años, supongo. Fue un instante. Estaba en el segundo piso de un bus turístico Hop On Hop Off en una ciudad de Europa, Barcelona me parece. Verano. Cielo exageradamente azul. El bus avanzando, levanto la mirada, veo el cielo, una rama verde que cruza y un desliz de amable viento sobre el rostro. Listo. Ese solo instante me generó una felicidad que hasta ahora recuerdo.

Hoy mismo. Con mis dos amigas, almorzando, caminando, conversando. Parando en tiendas, en ferias, en librerías. Sin presión. Sin alguien que te espere. Sin un pendiente. La sensación de esa tarde fue felicidad.

Una conversación. Interesante. Rara. Y por rara me refiero a temas menos comunes o superficiales. Encontrar alguien para profundizarlos, desmenuzarlos. Felicidad.

Bailar. Bailar sola. Solo para vivir la canción, no para agradarle a alguien. Y cantar la canción, fuerte, con feeling. Y si compartes el momento con más personas desconocidas que están en lo mismo, también es un momento happy.

Leer sin distracciones mentales me genera felicidad.

Soy feliz cuando leo los blogs que escribí antes y me gustan. Me pasa mucho que no recuerdo lo que escribo y cuando los leo, me sorprendo gratamente de haberlo hecho. Me gusta lo que leo. 

Entrar a una librería cool y tocar las carátulas de los libros que causan algún efecto en mi. Creo que hacerles una pequeña caricia es como decirles ‘hey, me gustas y quisiera llevarte conmigo’. Probablemente no lleve ninguno pero ver que estén ahí, estéticamente acomodados, me hace feliz. Me atrevería a decir que se puede tratar de una felicidad visual.

Salir con mis amigos del colegio me hace feliz.

Me hace feliz la comodidad que se siente con personas de confianza extrema. Conocerse con alguien desde los cinco años y seguir con las misma confianza a los cincuenta. Esa conversación absolutamente auténtica y sin poses es una conversación feliz.

Finalmente, analizando qué tienen en común estas situaciones, me di cuenta de qué va la felicidad.

Libertad.

Esos pequeños instantes happy

Scroll Infinito

Hoy que todo tiene que ser inmediato. Hoy que el scroll te seduce, te enamora, te promete casi casi amor eterno para que no lo alejes de tu dedo, para serle fiel día y noche. El scroll en tu vida es la rutina, lo que haces a diario, varias veces, todos los días, sin descanso, pero sin pasión, sin un motivo, solo porque está ahí, porque así tiene que ser, excluyendo claro a quienes lo hacen en un working mood

No conviertas tu vida en un scroll que va y viene, que le sonries sin que te sonría de vuelta.

Suena fácil, pero cómo hacerlo. Ya sabemos que la vida viene sin manual y que vas a a hacer y deshacer como te lo enseñaron de pequeño, hasta que tienes voluntad, gustos propios y empiezas a explorar, a expandirte, a elegir, a ganar, a perder, a entender. Eres feliz (la mayoría al menos) en la adolescencia, a tus veintes que vives al máximo, sales, bailas, cantas, besas, enamoras, te enamoras, miedo cero, lo puedes todo. Llega la tecnología, para bien y para mal, llegan otras experiencias y responsabilidades que poco a poco te ‘encierran’ en un mundillo donde se puede decir que no eres tan libre y donde sin querer puedes caer en un scroll infinito.

Hoy, 2025, algunas décadas después y algo lejos (pero no tanto ja) de mis veintes vuelvo a empezar, cualquiera sea la interpretación de esta palabra cargada de emociones y que se dice mucho pero realmente es fuerte, es determinante, es complicada y de hecho es difícil empezar a empezar. Es, con esa sensación de re inicio reloaded  que se detiene el scroll, mi scroll, ese dedo que prefiere no mirar atrás para seguir avanzando lo más rápido posible. 

Que el scroll ahora, sea pasar por experiencias, viajes, conversaciones, reuniones (presenciales de preferencia), caminatas, libros, cine, copas de vino, vasos de Negroni, comida rica, buena música, bailes, risas, carcajadas, llanto, todo es bienvenido en este scroll infinito de la vida. ¿Qué es lo que realmente importa? No hacerlo en automático.

Mientras escribo me digo a mi misma que estaré atenta a no caer en la automatización, practicar el hacer de mi rutina una anti rutina, cambiar de ruta en las caminatas, cambiar de lugar los adornos en casa, cambiar de bar – bueno, siempre hay un favorito al que se vuelve pero intentarlo al menos – , fomentar nuevas charlas, nuevos temas. Y casi casi que esto se está volviendo una especie de ‘sal de tu zona de confort’, y no, no quise caer en algo derivado del coaching pero creo que se entiende el mensaje.

Que este scroll infinito de tu vida sea de los que le sonries y sí te sonríe de vuelta.

Good luck! Good mood!

Scroll Infinito