¿Alguna vez te confundiste?
Dónde está esa delgada línea entre tu vida real y tu personaje.
Me pasó que estaba en un taller, en una de las clases del taller con Alonso Cueto, un reconocido escritor peruano. Muy capo.
Y bueno, tengo la buena suerte de estar aprendiendo con él. En realidad suerte no fue. Fue mi amiga que me pasa el dato, averiguo y me inscribo. Así va la vida. Causa y efecto. Una cosa lleva a la otra. Pero vamos a ver qué es lo que pasó en este taller.
Estamos analizando mi futura novela. Intercambiando ideas, consejos.
Cuando le respondo a una de sus sugerencias.
-Claro, es que yo estaba caminando mirando a la nada y entonces bla bla…
Me interrumpe y dice
-Tú no. No eres tú. Es tu personaje.
Y boom. No se por qué pero me impactó mucho esa frase. Claro, yo muy metida en mi personaje, que como está basado en parte de mi vida, me la creía que era yo. Y nada más irreal, es mi personaje, creado por mi, pero no soy yo.

Y me quedé pensando. Cuántos personajes se pueden crear en la vida real. Somos muchos en uno. Actuamos distinto según la ocasión, nos adecuamos al escenario. Entonces, ¿en realidad soy yo? Me mandé una fumada imaginaria jodida. Porque pensé en mi, en Karina Higashi, con nombre y apellido. Y luego pensé en mi otra vez, con otro nombre y otro apellido: Stella Gallo. Que al ser mi segundo nombre y segundo apellido, legalmente también soy yo. Pero en mi rol de (futura) escritora.
Repito. Una fumada imaginaria jodida. Que me animo a creer que esa fumada, escrita en este blog, se siente más light. En fin, toda esta situación me obligó a preguntarle a mi terapeuta.
Qué tan peligroso es que sea yo pero dos veces y dos personas semi distintas. ¿Estoy camino a algo grave?
La verdad es que sonrío y me dijo que esté tranquila. Que todos tenemos dos o más roles en la vida y eso está bien, es lo normal. Solo que yo le estoy poniendo una marca, un nombre a mi rol de escritora. No es que me esté desdoblando o empezando a multiplicar mis personalidades. No va por ahí.
Uff.