Entre Perfect Days y Sex and the City

Entre poner de cabeza el celular y escribir a todos los chats. Entre mirar el cielo y scrollear eufóricamente.

A veces estoy así, en extremos. A veces al mismo tiempo y un extremo le habla al otro. Oye pero qué te pasa que no haces algo. Pero para ya de perder el tiempo. No hagas nada. Descansa. Recarga. Y quién te dijo a ti que puedes descansar con todo lo que hay por hacer en esta vida. En tu hermosa vida.

Y está bien, porque cada minuto la cosa cambia.

Sí, así como cambia la tecnología.

Por eso a veces me extraña cuando me dicen ‘pero si a ti no te gusta esto’, ‘ese chico no es tu tipo’, ‘como que te pusiste short, de cuándo acá’ —— Y me extraña, porque es un poco obvio que la vida es un constante cambio. Pero pasa que sí miras desde fuera a alguien más, crees que debe quedarse como lo conociste. Y si a tu amiga le gustaron morenos siempre, pobre de ella que ahora se fije en un rubio pálido.

Si vieron ‘Perfect Days’ habrán sentido esa nostalgia por la tranquilidad. Por lo análogo. Por lo simple. Por tener la capacidad de elegir cómo quieres vivir. Por sentir. Y eso no significa que no quiera ser también Carrie Bradshaw comprando Manolo Blahnik y migajear de vez en cuando. Al final todo es posible. Ya depende de ti. No tienes que ser la misma persona todo el tiempo. Haz los cambios que quieras. Como diría mi amiga Mel: ‘hechas mierda de cansancio, pero lo importante es que estamos haciendo algo, amiga’ – 

Bueno, algo así.

Entre Perfect Days y Sex and the City