¿Ves la misma luna que yo?

Está especialmente bonita. Como una sonrisa, como ese columpio donde se sientan a pescar en las presentaciones de algunas películas. Regresaba caminando a casa y la vi, con un cielo especialmente despejado y de un azul intenso, raro en Lima la gris y a finales de mayo. Pero hoy salió sol y dejó así el cielo.

Pensaba en cómo la verías, de qué forma y desde qué perspectiva. Si en ese mismo momento que yo o en un momento distinto y si te preguntaste lo mismo. O no pensaste en mi. Al menos no con la luna. Si yo fuera tú, pensaría en mi con la luna y no con el sol. Me gusta el sol, pero me va mejor nuestra compañera en común que aparece en las noches, aunque a veces se deja ver y otras veces no.

Empecé a contarte cómo me había ido en el día, lo que había hecho en la semana, mis dudas, lo que me hizo renegar más de lo esperado y mis últimas decisiones. Cuando volvi a mirar ya no estaba, una nube chismosa se acercó demasiado a escuchar, tanto, que la tapó.

Seguí caminando mientras escuchaba ‘La Mataré’ de Loquillo y Los Trogloditas, que me hizo acordar a ti. A cuando íbamos a bailar, lanzaban esa canción y me mirabas diciendo: anda, sal, baila, muévete, expláyate en la pista de baile. Te gusta esta canción, disfrútala. Todo eso con un micro segundo de mirada.

Creería que sí miramos la luna al mismo tiempo.

Que sabes cuando la voy a mirar y estás atento.

Muy bien, me quedo tranquila.

¿Ves la misma luna que yo?

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